Esa vocecita dentro de tu cabeza (parte 1)

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Si reconoces la frase “¿Lo pensé o lo dije?”, es porque seguramente la has utilizado en alguna ocasión para preguntarte si algo que pensaste permaneció en el interior de tu cabeza o si lo dijiste en voz alta, sin darte cuenta, delante de terceros.
Si no te ha sucedido, quizás alguien te lo habrá preguntado. Digamos que esta fue tu respuesta: “Sí, ‘la regaste’ horrible, José, pues acabas de decir que Wilfrido, quien iba pasando, tiene la gracia de un perrito faldero”. O, en el mejor de los casos, podrás simplemente responderle: “¿De qué hablas? Yo no escuché nada”. Ante lo cual tu compañero intentará cambiar la conversación de tema: “No me hagas caso, ‘wey’, ignóralo, no pasó nada”.

Sirva el ejemplo anterior para poner en la mesa el asunto que hoy nos ocupa: la VOZ INTERIOR o DIÁLOGO INTERNO, como se da en llamar a la conversación que sostenemos con nosotros mismos a lo largo del día y que se manifiesta en palabras o frases pronunciadas dentro de nuestra cabeza. Sin embargo, como acabamos de ver, en ocasiones dicha conversación interna se llega a escurrir hacia el ámbito interpersonal, por lo que necesitamos confirmar si aquello que pensamos también lo dijimos en voz alta.

Bart Geurts, profesor de filosofía y lenguaje de la Universidad Radboud, en los Países Bajos, señala al respecto: “Hablamos mucho y gran parte de lo que decimos va dirigido hacia otros; las humanidades y las ciencias sociales le han prestado amplia atención a ello. No obstante, también solemos hablar con nosotros mismos, fenómeno que ha recibido escasa atención… Y, sin embargo, el diálogo interior ha sido reconocido como un aspecto fundamental de nuestra vida mental” (mi traducción del inglés).

¿Es normal conversar con uno mismo? Partiendo de la idea de que aquello que consideramos “normal” es un criterio subjetivo, los expertos en el tema coinciden en que “hablar dentro de nuestra cabeza”, o platicarnos cosas a nosotros mismos en voz alta, es algo que hace la mayoría de las personas, por lo que no habrá que preocuparse mayormente, salvo en casos y situaciones específicas que iré abordando en esta serie.

Y cuando digo que la mayoría somos dados a este diálogo interno, es porque aproximadamente una de cada 50 personas NO escucha esa vocecita interior. Y no es porque él o ella no lo quiera hacer, sino porque no le resulta posible hacerlo. A este fenómeno se le conoce como ANENDOFASIA, que significa “carencia de un habla interna” y solo en años recientes ha empezado a documentarse en el ámbito científico.

Johanne Nedergaard, de la Universidad de Copenhague, una de las investigadoras pioneras, afirma que quienes experimentan esta condición reportan que “sienten” la llegada de un pensamiento determinado, pero que este no les llega en forma de palabras, imágenes u otro tipo de símbolos. “Parece tratarse -como lo explica en un artículo académico reciente- de una forma de experiencia genuinamente distinta” (Nedergaard y Luypan, 2023, p. 622, mi traducción).

(Continuará la próxima semana)

Referencias bibliográficas: Bonmatí, M. P. (2024). “Estas son las únicas personas que no tienen una voz interior: el hallazgo científico”. Diario “El Español”, edición del 28 de febrero de 2024. / Nedergaard, J., Luypan, G. (2023). “Not everyone has an inner voice: Behavioral consequences of anendophasia”. Proceedings of the Annual Meeting of the Cognitive Science Society 45, 617-624. / Geurts, B. (2018). “Making sense of self talk”, Review of Philosophy and Psychology 9, 271-285.

¿De dónde vienes y hacia dónde vas?