Educación virtual, el gran reto para maestros de nivel básico en escuelas públicas

Docentes narran las complicaciones a las que se han enfrentado desde que iniciaron las clases virtuales y reconocen que este tipo de enseñanza se ha convertido en el reto más grande para ellos dentro del ámbito de la educación

La emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 derivó en la adopción de medidas de distanciamiento social que de inmediato llegaron a distintos espacios de la vida social; entre las primeras, la suspensión de clases presenciales que en consecuencia generó, entre los maestros, la necesidad de pensar rápidamente en estrategias de enseñanza-aprendizaje en formato virtual, lo que ahora ellos mismos reconocen como el reto más grande en la esfera de la educación.

Tal es el caso de Martha María Ramírez García, maestra de segundo año de primaria de una escuela pública, quien, por el confinamiento y el rol de las instituciones educativas frente al uso improvisado de herramientas tecnológicas para crear ambientes de aprendizaje virtual, tuvo que replantearse el modo en que la escuela educa en tiempos de crisis.

“He tenido que aprender cosas diferentes que en el salón de clases no eran necesarias utilizarlas, por ejemplo, tuve que aprender a manejar bien el Power Point (programa para hacer presentaciones); en ese mismo programa se pueden contar cuentos y eso es algo que no sabía; otro recurso que no conocía y nunca en mi vida lo había escuchado es una aplicación de juegos interactivos donde los niños empiezan a ver operaciones matemáticas y otras materias; o, por ejemplo, otra herramienta de Google que se llama Classroom, que es una manera muy eficiente de organizar las actividades y es muy práctica para enseñar a los niños”.

La maestra, que inició con su labor de educadora hace nueve años, reconoció que la implementación de formas de aprendizaje alternativas mediante el uso de la tecnología es imprescindible para la situación actual; sin embargo, subrayó, existe una brecha digital tanto en padres de familia como en los propios docentes.

“Al inicio de la pandemia, la directora nos convocó a reunión para explicarnos el plan de trabajo y las herramientas con las que contábamos para llevarlo a cabo, pero nos hemos encontrado con maestros que tampoco tienen ese recurso o no saben de tecnologías. Con los papás sí nos ha ido bastante mal, porque no todos tienen acceso a Internet, hay algunos que le ponen datos a su celular, pero no les alcanza para la videollamada o para subir los trabajos; otros no cuentan con tantos dispositivos, porque tienen dos o tres hijos y, pues, tienen que decidir a cuál darle el beneficio; incluso hay padres de familia con desinterés o problemas de salud que les impiden ayudarnos en este proceso”.

Román Coronel Reséndiz, maestro de educación física desde hace 18 años, indicó que actualmente en los seis grupos de nivel primaria que atiende, prácticamente su materia no ha podido ser impartida al 100 por ciento, porque para hacerlo a distancia se necesita de una conexión continua de por lo menos media hora, tiempo al que los padres de familia no tienen acceso, pues reconoció que en la colonia Menchaca, que es donde está ubicada la escuela en la que trabaja, el nivel socioeconómico es bajo.

“Ha sido muy complicado enseñarles a los niños esta materia, porque la actividad física principalmente está basada en la interacción personal, movimiento y observación, cosas que desde hace más de un año se suspendieron por la pandemia, y algo que influye bastante es el nivel socioeconómico o la situación en la que viven los alumnos. En este caso, Menchaca, es una zona de nivel bajo o muy bajo, entonces, no todos tienen herramientas como Internet, computadora o el espacio para realizar las actividades, por lo que observo una generación más sedentaria y me doy cuenta en los videos que me mandan para poder calificarlos, cuando trabajamos la parte motriz y de coordinación, les cuesta trabajo”.

Desde el inicio de la pandemia, el maestro manda una planeación de actividades a la maestra de grupo para que la transmita a los padres de familia a través de las diferentes redes sociales; incluso, por iniciativa propia, ha convocado a videollamadas de activación física, por ejemplo, organizó una “semana de la salud” o ha hecho clases por la plataforma Meet; no obstante, la respuesta no ha sido “tan favorable”.

“La realidad es otra porque, por ejemplo, de cada grupo, se conectan a veces tres o cinco alumnos, o no tienen el material que necesitamos, como pueden ser pelotas, conos, colchonetas, o sea, cosas que necesitamos para trabajar la parte motriz. En casa, pues, no las tienen y yo me las tengo que ingeniar para ayudarles a desarrollar su actividad sin que tengan que gastar, por ejemplo, que usen el papel de baño, o los calcetines hechos bolita como pelotas; entonces, todos tenemos que usar mucho la creatividad y a ellos luego los felicito porque me sorprenden”.

En cuanto a talleres, cursos o capacitaciones, Román manifestó que las autoridades educativas, por lo menos las directas, nunca le dijeron de qué manera iba a impartir su clase durante la pandemia, por lo que él, junto con otros colegas, tomó la decisión de no dejar de dar clases y mandar actividades a través de WhatsApp.

“Al principio mandaba muchas actividades, a diferencia de ahora, porque después en reuniones con demás maestros y con base en intercambiar experiencias, nos fuimos dando cuenta de que no era conveniente que mandáramos tantas, porque la verdad es que los muchachos luego no las hacen, pero eso salió conforme el tiempo una vez que intercambiamos experiencias y tuvimos que ir modificando poco a poco, pero al inicio no recibimos indicación alguna”.

Ante la posibilidad de que los maestros sean vacunados en mayo para que en agosto se pueda regresar a clases presenciales, la maestra Rosario Jiménez Álvarez dijo que, de acuerdo con información del gobierno federal, el proceso de vacunación de los docentes en el estado iniciará a finales de mayo; no obstante, aún no hay una fecha exacta para el inicio, ni la forma en que el biológico se aplicará, es decir, si será por grupos de edades, por zonas o por nivel escolar; además, dijo que no se sentiría muy segura de regresar, incluso ya vacunada.

“Para ser honesta, la verdad es que no me sentiría muy segura de regresar a clases, pero hay que ser honestos: ha habido un atraso en esta cuestión educativa, tanto yo como otros compañeros, creo, nos enfrentamos con papás que no tienen la forma de apoyar a sus hijos en casa; hay papás que no saben leer, ni escribir, entonces, pues, los papás, al igual que los hijos, están desesperados. Aunado a esto, las autoridades dicen que sí va a haber apoyo para contar con las medidas sanitarias, pero la verdad es que la escuela, si no fuera por las cuotas que se les piden a los papás, no habría limpieza en salones, no habría lo que se necesita para mantener en buenas condiciones la escuela”.

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