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julio 14, 2024

Desde el asilo, llama don Ramón a valorar a los padres

En el marco del Día del Padre el señor Ramón habla sobre las enseñanzas y los buenos consejos que dan los papás y que pueden pasar de generación en generación

Ramón Moreno Vital, de 93 años, actualmente vive en el asilo San Sebastián, en el municipio de Querétaro.

Él dedicó su vida a su esposa e hija, y ahora que se encuentra en la senectud valora todo lo que su padre le enseñó, y afirma que como un buen papá no hay dos; de ahí la importancia de valorar el tener un padre y disfrutar de su presencia.

De complexión delgada y alta, con el cabello blanco y la piel arrugada por el paso del tiempo, el señor Ramón es reconocido en el asilo por su buen ánimo y, a pesar de la edad, su voluntad de hacer las cosas… las que su cuerpo aún le permite.

Él nació el 29 de julio de 1930 en el municipio de Querétaro, justo a unos metros de lo que hoy es el Centro Cultural Casa del Faldón; durante su infancia, junto con su familia, se fue a vivir un par de años a Guanajuato, sin embargo, al poco tiempo, junto con su padre, Ramón Moreno Lule, quien entonces era dependiente de una tienda, y su mamá, Julia Vital de Moreno, ama de casa, se regresaron a vivir a Querétaro, de donde no volvieron a salir jamás.

Aunque su memoria lo traiciona a veces y le cuesta trabajo recordar algunas cosas, no se olvida que durante su juventud él trabajó puliendo ópalos y se dedicó a cuidar de su esposa, María Guadalupe González Ibarra, quien murió apenas hace un año, de cáncer de mama, a los 90 años, y de su única hija, María de la Luz Moreno, quien ahora tiene 67 años.

Su hija, su nieto y sus tres bisnietos acuden a visitarlo cada fin de semana al asilo de ancianos y en el marco del Día del Padre el señor Ramón habla sobre las enseñanzas y los buenos consejos que dan los papás y que pueden pasar de generación en generación.

Él explica que su padre le enseñó muchas cosas, pero sobre todo, a no robar y a no pelearse con las personas, consejos que, afirma, le sirvieron en la vida y ahora él busca enseñárselos a sus descendientes.

“Era muy simple cómo educaban a uno, pero él me decía: ‘En esta vida, hijo, nunca hay que pelearse con nadie’, y así, cositas que nos daba como consejos para que los apreciáramos”, recordó.

Aunque no celebra el Día del Padre como tal, afirma que sí se acuerda de la fecha, pero el ver a su hija realizada es de sus más grandes regalos.

El orgullo de ser papá

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