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Gripe aviar avanza en la Antártida: científicos detectan virus en pingüinos y cormoranes

El hallazgo enciende alertas sobre el riesgo que enfrentarían algunas especies en peligro de extinción que habitan el remoto continente austral por el mortífero virus de la gripe aviar H5N1

Una reciente expedición científica por los mares de la Antártida detectó por primera vez el mortífero virus de la gripe aviar H5N1 en pingüinos y cormoranes, un hallazgo que enciende alertas sobre el riesgo que enfrentarían algunas especies en peligro de extinción que habitan el remoto continente austral.

La detección de los casos positivos de influenza aviar de alta patogenicidad fue confirmada a inicios de esta semana por el Instituto Antártico Chileno (INACH), un organismo dependiente del ministerio de Relaciones Exteriores que organiza regulares expediciones científicas.

Entre fines de 2023 e inicios de 2024, en los meses de primavera y verano austral, los científicos monitorizaron diversas especies de aves marinas antárticas y detectaron nueve casos positivos en Pingüino de Adelia y una en cormorán antártico, dijo a Reuters la investigadora postdoctoral Fabiola León, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

«Esta detección de influenza altamente patogénica H5N1 es por primera vez reportada para pingüinos y cormoranes antárticos», enfatizó la científica, que fue parte de la expedición.

«Previamente ya se había realizado la monitorización en la región y (había) sospechas de altas mortandades de diversas aves tales como skua, y recientemente un grupo español también identificó la positividad de la cepa patogénica de gripe aviar en estas aves antárticas», agregó.

La «alta capacidad dispersiva» de las aves migratorias en los cambios de estación, así como el comportamiento gregario y de fuerte hacinamiento de las colonias reproductivas de pingüinos son factores de riesgo para la propagación del virus, señaló la investigadora.

«Estamos hablando de que existe un riesgo muy preocupante (…) ya que existen especies en peligro de extinción, tales como los pingüinos emperadores y otras aves también de alta relevancia» en la Antártida, dijo León.

«Esto puede promover, aumentar la tasa de transmisión de la enfermedad entre diversas colonias de aves», añadió.

Las muestras fueron obtenidas en trece sitios de reproducción a lo largo de la península Antártica y la costa occidental del continente blanco.

En febrero pasado se confirmó por primera vez un tipo mortal de gripe aviar en la Antártida, según dijo entonces el español Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en muestras de aves marinas skúas muertas, lo que ya había levantado alarma por el riesgo potencial para las enormes colonias de pingüinos.

El mortífero virus se ha propagado con más agresividad que nunca entre las aves silvestres y los mamíferos marinos desde su llegada a Sudamérica en 2022, alertan científicos.

La detección entre los pingüinos Adelia (Pygoscelis adeliae) y cormoranes antárticos (Leucocarbo bransfieldensis) marca «un hito» en la investigación de la salud de la vida silvestre en la Antártida, dijo por su parte el INACH en un comunicado.

El organismo técnico dijo que el descubrimiento fue realizado por el chileno Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos (Instituto Milenio BASE), en colaboración con la empresa francesa PONANT y con la participación de un equipo de investigación internacional.

La OMS advierte que la gripe aviar podría infectar a humanos

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