A la conquista del desierto

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Sonia Ledesma iniciará hoy su aventura en el Rally Dakar, carrera que era un sueño loco que ahora se ha convertido en realidad. Con su participación espera ser un referente para las niñas que ella le faltó cuando era chica

“Bienvenida al Dakar”

Sonia Ledesma siempre tuvo claro lo que quería en su vida, pero cuando era cuestionada sobre sus sueños siempre decía: “Mi sueño loco es irme al (Rally) Dakar, pero yo sé que no lo voy a conseguir…”. Después de todo, su carrera en el automovilismo empezó hace apenas cinco años; no obstante, su perseverancia y esfuerzo valieron la pena cuando leyó la carta: “Bienvenida al Dakar”.

“No pude parar de llorar, porque no lo podía creer”, dice en entrevista exclusiva para “Códigoqro”.

“Te pueden decir que te vas al Dakar, pero hasta que no lo ves no te lo crees. Me puse a llorar, porque realmente es algo que he querido demasiado, que he deseado, pero que pensaba que no iba a lograr”.

La copiloto española no tuvo una infancia con referentes en el automovilismo, pero sí le gustaba mucho jugar con los coches, los cuales le compraron sus padres antes de nacer, al no saber si sería niño o niña.

“Recuerdo una colección de coches que me encantaba, jugaba mucho con ellos, después tuve que regalarlos, pero siempre me acuerdo de ellos. También veía la Fórmula 1 con mi padre, luego me fui desvinculando, porque me daba la sensación de que no era mi sitio”.

Sonia, ahora con 33 años, entiende que dejó los autos porque pensaba que no eran para las niñas y fue hasta un viaje a Italia que su vida dio una vuelta de tuerca para situarla donde siempre tuvo que estar: la pista.

“Fui a Italia y tuve la oportunidad de pasear por el circuito de Imola, allí me di cuenta de que a mí me faltaba algo. En ese momento lo tenía todo, estaba independizada, tenía pareja, mi familia tenía salud, un buen sueldo, pero no era del todo feliz, estaba enojada con el mundo. En Imola me di cuenta de eso y estuve llorando gran parte del recorrido. A partir de ahí me dije: ‘Ya está, este es tu sitio, tienes que buscar la manera de vincularte’, y la verdad que me ha salido bien”.

Un diabético en el Dakar

Ledesma hará de copiloto de Daniel Albero, quien se convirtió en el primer diabético en competir en el Dakar en 2019, en la categoría de motos. Afectado a los siete años por una meningitis, Albero desarrolló diabetes tipo 1 a los nueve años, lo cual no le ha impedido luchar por cumplir con sus metas.

“A Dani lo conocí este año. Yo ya lo seguía, me parece admirable que una persona con diabetes se atreva a hacer las cosas que él hace. De por sí, las personas que hacen el Dakar merecen un respeto impresionante y más si lo hacen en moto”.

Albero y Ledesma coincidieron en un evento 4×4, en el que Daniel le externó que le faltaba copiloto para el Dakar. “Yo me quedé como ‘es una broma, me lo dices por quedar bien’, pero él lo decía serio”. Tras ello, decidieron correr la Baja Aragón en un auto prestado como parte de una acción comercial.

“El auto no estaba en buenas condiciones y no pudimos ni acabar el primer tramo. Era el coche o nosotros, no había más. Eran más temas de salud propia, por lo que decidimos no seguir, pero después seguimos hablando y Dani me dijo: ‘Si tú quieres ir al Dakar, nos vamos’”.

Durante el verano, los planes se intensificaron y vieron que congeniaban muy bien. “En octubre corrimos nuestra primera carrera entera. La idea era acabar, no romper el coche, pero terminamos terceros, a seis segundos del primero”, dice entre risas.

Albero registrará su quinta participación en el rally más duro del planeta y para controlar la diabetes usará un medidor de glucosa instalado en el vehículo para monitorizar su glucemia a cada momento, mientras que una bomba le irá suministrando insulina a medida que la necesite.

“Vimos que podemos hacer un buen equipo. En el coche nos podemos decir de todo por los nervios y la adrenalina, pero cuando salimos, es un abrazo y se olvida todo”.

La pelea es contra el Dakar y no contra un piloto

“Al final el Dakar es una carrera especial en la que tú luchas contra la carrera y no contra el que va al lado, porque no es una carrera de circuito. (…) Es muy importante el compañerismo en el rally, si tú tienes un problema, voy a intentar ayudarte, porque no sé si otro día tú me ayudarás”.

Sonia arribó el miércoles al campamento del Dakar, en el cual ya preparan los últimos ajustes para iniciar su aventura este viernes. Antes de llegar a Arabia Saudita, se dijo consciente de lo poco que dormirá y de las penurias que tendrán que sortear al solo contar con dos personas más de apoyo, la esposa de Albero y su pareja.

“Es una carrera muy larga, muy dura. He corrido muchos rallies, pero nunca uno tan largo, lo máximo eran de tres días. En mi cabeza aún no soy capaz de dimensionar lo que va a pasar”.

El equipo va con lo justo, pero todos con la ilusión de que se llegue a la meta el 15 de enero.

El Dakar te puede vencer antes de que lo hagas tú

El rally inició en 1978, luego de que, un año antes, su creador, Thierry Sabine, se perdió con su moto en el desierto de Libia en el recorrido del rally Abidjan-Niza y tras su regreso a Francia, fascinado por los pasajes, decidió compartir su descubrimiento, por lo que inventó el recorrido saliendo de París, Francia, a Dakar, Senegal. El lema era: “Un desafío para aquellos que parten. Un sueño para quienes se quedan”.

A lo largo de más de 40 años se han escrito muchas historias no solo deportivas, sino también humanas, de los pilotos que desafían las condiciones adversas de la carrera que contempla 5 mil kilómetros de recorrido en varias etapas y que se ha disputado además en Sudamérica y ahora en Arabia Saudita.

En el caso de Sonia y Albero, participarán en la categoría Classic, en la que se pueden ver autos de época, como los VW Escarabajo, Fiat Panda o Porsche. Ellos usarán un Toyota Land Cruiser 90.

“Perderte es el miedo de todos los copilotos, el que diga que no, miente. Tú puedes confiar en ti mismo, pero la carrera te puede llegar a vencer en algún momento”, porque se interpretó mal el libro de ruta o porque hay pequeñas trampas en este que hacen que la diferencia la haga un gran copiloto.

“Lo que me da miedo es que el coche se rompa y que no podamos seguir, haber hecho todo el esfuerzo, lo que hemos trabajado, el no llegar a la meta el último día es lo que me da miedo”.

Copiloto es saber decir “me equivoqué”

Durante las largas etapas, los copilotos tienen la difícil tarea de guiar al piloto, pero los errores se presentan constantemente por la ruta tan cambiante de un rally.

“Mi forma de reaccionar es ‘ya está, no pasa nada’. Hay pilotos que se callan, otros que gritan, otros que empiezan a repetir ‘me equivoqué o te equivocaste’; yo siempre les intentó romper el bucle y decir ‘ya está, ya ha pasado, sigamos’, y si veo que no paran, les digo: ‘Si no seguimos, nos vamos a perder’ y cuando tú le dices eso a un piloto, se acaba la fiesta, porque al final es un rally raid y lo peor que te puede pasar es perderte, porque puedes ir más rápido, más lento, pero si te pierdes, da igual”.

Parte de la calma de Sonia está relacionada con su trabajo como logopeda, pues debe ser resolutiva y dinámica, lo que aplica en los autos “porque un rally nunca acaba como pensabas, entonces, tienes que ir resolviendo a medida que se va presentando”.

En el Dakar siempre es importante mantener la calma, por lo que es vital congeniar con el piloto, pues las velocidades superan los 100 kilómetros por hora y “debes saber reconocer que en ese momento no tienes todo controlado”.

Cruzar la meta del Dakar

Sobre el objetivo real para su primera participación, Sonia se sincera y con voz firme señala: “Nuestro objetivo real es acabar, porque al final en el Dakar luchas contra una carrera, no contra una persona; es contra algo abstracto que te puede costar la salud, porque, seamos realistas: en el Dakar ha muerto gente. No es fácil y el objetivo es terminarlo, porque tenemos que ser conscientes también de los medios que tenemos, no tenemos un presupuesto grande (…) el poderles brindar llegar a la meta a todos los que nos apoyaron es el objetivo”.

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