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Isabel Allende, la eterna extranjera

La escritora, periodista, feminista y filántropa chilena Isabel Allende llega este 2 de agosto a los 80 años con una prolífica obra literaria a sus espaldas

Originaria de Perú, donde nació en 1942, pasó su primera infancia en Chile hasta que, tras el golpe militar de Pinochet en 1973, se exilió en Venezuela. Desde 1987 vive en California y se define como la “eterna extranjera”.

Reconoce que desde el punto de vista de la literatura es bueno sentirse extranjera, porque “uno puede ver las cosas con otro ángulo”, aunque sus raíces emocionales y literarias están en Chile.

Su obra ha sido traducida a 40 idiomas y ha vendido más de 75 millones de ejemplares, siendo la escritora viva de la lengua española más leída en el mundo. Sin embargo, ha tenido que afrontar una crítica poco amable, que la ha catalogado como una escritora comercial, productora de “subliteratura” o una imitadora de Gabriel García Márquez.

Isabel Allende comenzó a publicar en 1974, primero textos infantiles como “La abuela Panchita”, “Lauchas y lauchones, ratas y ratones”, y luego recopilaciones de crónicas feministas. Posteriormente trabajó en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En 1982 ganó el reconocimiento mundial con la publicación de su primera novela, “La casa de los espíritus”, y desde entonces ha escrito más de 25 obras.

Referente feminista en Latinoamérica y defensora de las injusticias sociales, la autora de “Inés del alma mía” recibe a las musas cada 8 de enero, un día en el que tradicionalmente comienza a escribir sus libros desde que, en 1981, en esa fecha empezó “La casa de los espíritus”.

“La casa de los espíritus”, su novela más icónica

A esta obra se le reconoce el impacto que provocó en los años 80, al difundir una imagen de Chile contrapuesta a las versiones del régimen militar.

Próxima al llamado “realismo mágico”, a la narrativa de Isabel Allende, junto con la de otras escritoras latinoamericanas, se debe, en buena parte, el impulso que propició la eclosión de la escritura de la mujer en el mundo editorial.

Siempre con los acontecimientos políticos presentes en sus obras, su ópera prima comienza con una carta de despedida a su abuelo moribundo y narra la saga de una poderosa familia de terratenientes latinoamericanos, en la que el despótico patriarca Esteban Trueba ha construido con mano de hierro un imperio al que le llega la decadencia con el paso del tiempo y un entorno social explosivo.

Isabel Allende ha confesado que la novela, que recorre más de medio siglo de la historia chilena, incluida la asonada de 1973, cambió su vida, “porque con ella”, dice, “descubrí mi vocación de contar y porque abrió el sendero por donde han transitado todos mis libros”.

Tras ser adaptada al teatro, “La casa de los espíritus” fue llevada al cine en 1993 por el cineasta sueco Bille August, quien contó con la colaboración de la propia autora para elaborar el guion y con un prestigioso elenco de intérpretes en el que figuraban Meryl Streep, Glenn Close, Jeremy Irons, Winona Ryder, Antonio Banderas y Vanessa Redgrave.

“Paula”, el desgarro del dolor

Aunque la autora subraya que todas sus novelas han dejado huella en su vida, ninguna como “Paula”, publicada en 1994 y escrita en uno de los momentos más duros de su existencia.

Se trata de una narración autobiográfica sobre la enfermedad y muerte de su hija, con solo 29 años, cuyo desenlace la hizo sentirse fracasada como madre por no haber podido protegerla. Es una memoria descarnada, íntima, personal, con todo el desgarro del dolor y el terror de perder a un ser querido, afirma la escritora.

En una reciente entrevista, aseguró, con la veteranía de sus 80 años, que vivir es un “ejercicio de memoria y amor” al que uno se agarra para recordar a los seres queridos que se fueron, pero siguen vivos dentro de nosotros.

“Estoy viviendo la vida que mi hija no alcanzó a vivir”, por eso “cada día para mí es importante y quiero vivirlo a fondo”, confiesa la novelista.

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