Mismo trabajo y espacio; Navidad desde diferentes perspectivas

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Los boleros José Miguel y Manuel trabajan en el jardín Zenea, pero, aunque comparten el mismo espacio e, incluso, casi el mismo horario de labores, cada uno tiene una idea distinta de cómo y por qué festejar la Nochebuena y la Navidad

José Miguel y Manuel son boleros. Ambos trabajan en el jardín Zenea, ubicado en el Centro Histórico de la capital queretana. Aunque comparten el mismo espacio e, incluso, casi el mismo horario de labores, cada uno tiene una idea distinta de cómo y por qué festejar la Nochebuena y la Navidad.

Para el primero de ellos, la noche del 24 diciembre y todo el 25 son fechas como cualquiera, ya que, considera, cada día que amanece la humanidad tiene la oportunidad para ser mejores personas; sin embargo, acota, es algo que hombres y mujeres no han entendido, porque “están muy materializados” e imperan otros intereses.

“Para mí es un día normal, como cualquiera. Lo disfruto tan de lleno y a mí no me interesa el futuro, porque el futuro es la muerte y, antes de que llegue, hay que disfrutar el momento. Si la gente lo entendiera, pues son palabras mayores, porque hay que sacar un balance de su vida. (…) Se te da la oportunidad de volver a empezar y, haz de cuenta que naces, pero con la experiencia de los años y disfrutar el momento, no esperar un día en especial. (…) La mercadotecnia está por encima del valor de la persona”, menciona José Miguel, quien se describe como una persona de amplio criterio.

Manuel, por su parte, refiere que la celebración de la Navidad es un momento para estar con su esposa e hijas. Expone que el 24 de diciembre labora de manera regular, cenan en su casa a las ocho de la noche, ven un tiempo la televisión y se retiran a dormir, puesto que, al día siguiente, tiene que volver a su trabajo de bolero.

“Ya a estas alturas del juego ya no está uno para las desveladas. Ya los años mozos ya pasaron. Ahora sí que ya es todo con medida. (…) Hoy va a ser pozole (la cena); para fin de año, si Dios nos presta salud y vida, tal vez sean unas enchiladitas, unos guajolotitos o unas manitas de puerco”, dice.

Pese a las diferencias de pensamiento en torno a la fecha, José Miguel y Manuel tienen claro que cada día es una oportunidad para agradecer por la vida y la salud.

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