Hombres necios… y violentos

He recibido la invitación del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro (COEPSIQUE), AC, para impartir el tema Perfil de hombres que violentan a mujeres, a impartirse en el Instituto Queretano de la Mujer (IQM), ante lo cual, agradezco la deferencia y me motiva a conocer más sobre este asunto, abordado en los últimos años desde una perspectiva de género y del que no soy gran conocedor. Siempre hay oportunidades para aprender.

El tema parecería muy sencillo, porque la característica principal de quien violenta a las mujeres es que sea varón. Punto, se termina el tema. Pero se trata de conocer un perfil no solo biológico, sino también psicológico, comportamental, de género y otros, que lleven a la comprensión de por qué se agrede a las mujeres o, mejor dicho, a la mujer, pues no todas ellas han sido violentadas.

Primeramente, entendemos que existen diversas formas de violencia: psicológica, física, emocional, económica, sexual, ideológica, política, familiar, etcétera. Todo depende del escenario, contexto social y vínculo en el que se da. También sabemos que maltrato no es lo mismo que agresividad ni violencia, y que la mujer que la padece no siempre realiza una denuncia; que suele ser continuada por poco o largo tiempo; que quien la maltrata es, la mayoría de las veces, una persona cercana y a quien se le quiere, pues ha convivido con ella en un hogar. La decisión de terminar con el maltrato no es tan simple, porque hay circunstancias en las que no se puede escapar de su victimario.

El comportamiento del victimario es tan amplio que no ha sido posible definir un perfil único. Claro, depende de las circunstancias, como el haber convivido o mantenido una relación emocional con su víctima, a quien, se le consideraba como una persona normal y agradable. Al victimario también se le suele asociar con características como el ser negativo con las mujeres, ser introvertido, poco sociable, que muestra irritabilidad, agresivo con otras personas, que consume drogas y alcohol, que haya cometido delitos y, que en su personalidad, presente rasgos o trastornos narcisistas. Respecto a presentar un trastorno mental como neurotismo, psicopatía o perversión, no es algo generalizado, así como tampoco, que muestre determinada apariencia física, como el ser feo, muy fuerte, descuidado o que viva en pobreza o en determinado barrio.

Muchas mujeres refieren que su violentador tenía comportamientos como: ser posesivo, celoso, bajo en tolerancia, impulsivo, adicto a alcohol o drogas; que culpaba a otros de sus errores, destructor de objetos a su alcance, y que pensaba que la mujer es inferior a él. Muchos autores coinciden en tres factores de riesgo: el haber sido testigo o sufrido violencia familiar en su infancia, sostenerse de un tipo de adicción (legal o ilegal) y que le sean toleradas sus actitudes machistas. Un hombre que violenta en extremo a una mujer puede ser un homicida y suicida potencial, pues su propósito de dominio y control no siempre se cumple y entra a episodios de alto nivel de frustración.

Es entendible el interés de conocer las características psicológicas, emocionales y conductuales de un hombre que violenta a la mujer, pues su finalidad es realizar una valoración pericial de él, pero también es útil para tomar decisiones al momento de iniciar una relación de pareja, como prevención a la violencia o ruptura del ciclo, y también en definir los programas de atención y rehabilitación de este tipo de sujetos.

Así pues, no existe una sola causa que determine el perfil violento del hombre contra la mujer, pero sí la manera de reparar los daños causados: cárcel y psicoterapia.

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en Salud Mental y Psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS-Querétaro. Ver otras colaboraciones de Saber de-mente.