Consulta gratis de psicología

Los dos últimos años han sido difíciles en todos los aspectos. Para unas más que para otras personas. Esto depende del nivel de condiciones adversas, reales o subjetivas, y de las características psicológicas de afrontamiento, adaptación y resiliencia con las que contamos. Si la preocupación por la pandemia nos ha hecho llorar, sentir pánico, mostrarnos irritables, no poder dormir, discutir con la pareja o los hijos, o comer en exceso, debemos tener conciencia de que necesitamos ayuda profesional, o bien, creer que eso será algo pasajero o que nosotros mismos podemos superarlo. Bien, date la oportunidad de saberlo.

La ayuda en salud que esta situación pandémica afecte requiere consultar con un médico o con un profesional de la salud mental. Si usted duda que pueda contagiarse de un coronavirus, le creo, pero quizá usted pueda encontrarse entre el 30 y 40 por ciento de la población que presentará algún grado de trastorno mental en México. Los procesos mentales, conscientes o inconscientes, que solemos utilizar, están causados por procesos cerebrales y forman parte de nuestra neurofisiología. Quiere decir que, la manera en que percibimos, sentimos, recordamos, imaginamos, deseamos, creemos, etcétera, se vincula con nuestra mente y con nuestro cuerpo. Nadie ha sido insensible a lo que la pandemia de la Covid-19 ha provocado en nuestra sociedad.

El asunto es que al acudir a un servicio de salud institucional, encontraremos limitaciones de tiempo, bloqueo del médico general, agenda, acceso al servicio de salud mental o carencia del mismo. Lo que implica hacer uso de servicios profesionales privados (lo que implica asignar y pagar un costo) o asistenciales, los cuales han aumentado en oferta y demanda. Lo de “oferta” implica que el costo de una consulta psicológica se ha abaratado y que ha aumentado la cantidad de personas (no todos son profesionales) que ofrecen ayuda. Basta echar una mirada a las redes sociales, publicidad gubernamental, programas gremiales, volantes y otras plataformas virtuales, para dar cuenta de algunos avisos que ofrecen “curar todo”, a bajo costo y con intervenciones exprés.

A diferencia de la población de España, Argentina, Brasil, Estados Unidos de Norteamérica y otros países que cuentan con mayor cultura psicoterapéutica, en México solo a partir de la pandemia se está reconociendo la necesidad de una atención a la salud mental, pero el costo de las consultas la frena. El tema no solo es delicado y un tabú para el profesional, sino que para el usuario suele ser un pretexto para no acceder a la consulta. Son 500 pesos el costo promedio de una consulta en psicología y el Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, AC (Coepsique) ha recomendado un mínimo de 300 pesos por consulta privada y un máximo de 200 pesos en servicios de programas asistenciales. Lo que es importante es que la atención gratuita o menor a la recomendada en lo privado no debe ni ofrecerse ni aceptarse, no solo por cuestiones éticas, sino porque, usted lo sabe, “lo barato sale caro”, y también porque el valor del servicio se equipara con el beneficio que usted podría darle a la experiencia terapéutica. Trabajar en un escenario psi implica “menor pago, mayor exigencia y menor compromiso personal al proceso de cambio”, sobre todo porque no se reciben medicamentos.

Un profesional de la psicología, en un empleo institucional, gana en promedio 49.23 por hora de trabajo, aunque los salarios mensuales varían según la dependencia. Por ejemplo, en el IMSS, el salario mensual es de 8 mil 914; en el DIF se pagan 9 mil 855; y en otras, en promedio, se reciben 10 mil 449 al mes. Los salarios son mayores cuando las tareas son más específicas y especializadas.

No cobrar o tener costos bajos por consulta merman la calidad de los servicios, devalúan el trabajo y al final el usuario no valora al profesional.

Es el momento de que los usuarios conozcan más sobre los procesos de su padecimiento, de las formas de intervención psicológica y del costo que eso implica. Términos medios justos y equitativos.

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en Salud Mental y Psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS-Querétaro. Ver otras colaboraciones de Saber de-mente.