Diez retos sociales, tecnológicos y políticos (parte 1)

Pareciera un lugar común decir que el cambio acelerado y continuo es la marca definitoria del acontecer actual, pero esto no deja de ser verdad. No siempre fue así, desde luego. Por ejemplo, hace 5 mil años la agricultura se convirtió en la actividad principal en Mesoamérica. Nuestros antepasados cultivaban, con instrumentos de labranza, la calabaza, el maíz, el chile y el frijol. No fue sino hasta la llegada de los españoles que empezamos a utilizar animales domésticos en estos menesteres, como fue el caso de las yuntas de bueyes o mulas para el arado. Con el advenimiento de la Primera Revolución Industrial, en el siglo 18, fue posible mecanizar la agricultura (el primer tractor fue fabricado en 1892).

La Segunda Revolución Industrial, a finales del siglo 19, incorporó el uso extensivo de la electricidad a las tareas productivas. La Tercera Revolución Industrial sumó las capacidades crecientes de la informática, a mediados del siglo 20, y la cuarta -la más reciente- se ha valido de la cibernética y la robótica para optimizar la rapidez y precisión de los procesos productivos y de servicios.

Como podemos ver, la distancia entre cada revolución industrial se ha ido haciendo cada vez más corta. Así pues, mientras a la aviación comercial le tomó 68 años llegar a los 50 millones de usuarios, a Internet le tomó solo siete; a Facebook, tres y a Twitter, dos. Y poco nos habrá de extrañar que al videojuego Pokémon Go le bastaran solamente 19 días para llegar al mismo número de usuarios en 2016, año de su lanzamiento.

Datos tan fascinantes como los anteriores provienen de un reporte generado por la firma consultora hispana Llorente y Asociados, sobre lo que esta considera los 10 más grandes retos sociales, tecnológicos y políticos de la humanidad en el futuro próximo. Como señalan Roger Montañola e Ignasi Belda, autores de dicho documento, su propósito es “definir los enormes retos regulatorios que las instituciones, a nivel global, deberán afrontar durante los próximos años para adaptarse a los profundos cambios que se están produciendo en ámbitos que van desde la Inteligencia Artificial o la nanorrobótica hasta la potencial modificación genética de los seres humanos”.

Dado que los cambios son ahora ininterrumpidos, poco factible sería seguir hablando de revoluciones tecnológicas concretas y más apropiado resultará hablar de olas de innovación, entre ellas, la 5G, como se da en llamar a la quinta generación de la conectividad móvil, que permite descargar una película en 10 segundos. O bien, el fenómeno de la “big data”, que permite extraer información de alta calidad sobre los patrones de uso de los usuarios de las nuevas tecnologías. Y qué decir del ‘cloud computing’, el almacenamiento en la nube de cantidades insospechadas de datos, sin que estos tengan que ser descargados a máquina alguna.

En las siguientes entregas iré dando cuenta de estos y otros retos tecnológicos, políticos y sociales que nos catapultan -casi sin darnos cuenta- a una realidad que cada vez se asemeja más a la ciencia ficción.

Fuente bibliográfica: “10 retos sociales, tecnológicos y políticos de la humanidad: una visión regulatoria” (2020). Madrid: Llorente y Asociados.