Aurelio Olvera, referente queretano en la música

José Aurelio Olvera Montaño, un referente queretano en la música, le platicó a “Códigoqro” su experiencia y trayectoria en esta conmemoración del Día del Músico

Para conmemorar hoy, 22 de noviembre, el Día del Músico, haremos un recorrido por la vida y trayectoria del maestro José Aurelio Olvera Montaño, un referente queretano en la música.

“El Yeyo”, como cariñosamente se le conoce, dejó trunca la licenciatura en Derecho para ser director de la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) durante 36 años y posteriormente ser nombrado director de la Banda de Música del Estado de Querétaro, cargo que ha desempeñado a lo largo de 51 años, pero que a sus 82 años está pensando en dejar, pasando la estafeta a un colega para atender un problema de salud, lo que -reconoció- desde hace varios años debió haber hecho.

“Son 51 años de estar al frente de la banda, ya pronto la voy a dejar, porque ahora sí mi salud no es muy buena, tengo un problema en las vías respiratorias desde hace dos años; antes de que iniciara la pandemia, se me hicieron crónicos unos pólipos en las cuerdas vocales y hay que operarlos, y tal vez me anime a operarme, a ver si puedo recobrar la voz, pero me cuesta trabajo hablar. Ahora mismo, el aire me falta, pero no me falta entusiasmo y gusto todavía por la música, aunque también siento que desde hace varios años debí haber cerrado este ciclo, nunca es tarde y lo haré, para ser honestos, y no ocupar un lugar que requieren otros que vienen atrás”.

Sus raíces…

El 25 de septiembre de 1939, el barrio de Santa Rosa de Viterbo vio nacer al maestro, integrante de la que calificó como una familia numerosa, conformada por cuatro mujeres y seis hombres. Todos ellos estudiaron música, sin embargo, solo cuatro se dedicaron de lleno a la disciplina: Antonio, Luis, Salvador y él.

“No encontramos antecedentes de por qué el gusto y la pasión por la música, pero mis padres supieron que en la escuela de música becaban a los alumnos y si tenían buen oído y buena voz, pues los becaban. Entró el primero, Antonio, pasó la prueba; luego mi hermano Luis, y ahí seguimos el caminito y de ahí surgió el gusto de practicar la música desde pequeños, pero con disciplina, con estudios formales, eso nos ayudó a encariñarnos con la música, la mayor parte de mis hermanos y yo, para tomarlo como profesión”.

El maestro disfruta de igual manera de tocar un piano que un órgano o que un acordeón, y así como comparte su fe y devoción por la Virgen de El Pueblito, dijo estar eternamente agradecido con sus maestros Cirilo Cornejo Roldán, Arnulfo Miramontes, Julián Zúñiga y Eduardo Loarca Castillo: “Son grandes personajes queretanos a los que les debemos mucho”.

La estudiantina

Recordó que sus inicios en la música fueron en un coro, ya que en algún momento de su vida fue solista barítono. Posteriormente, en la escuela, aprendió a tocar el piano y el órgano; después entró a la preparatoria de la UAQ y al concluir inició la carrera de Derecho. Para entonces, uno de sus maestros y guía, Eduardo Loarca Castillo, lo encauzó por el mundo de la docencia para dar clases de música en las escuelas primarias y secundarias de la capital. Pero fue en el año de 1963 cuando lo invitaron a ser director de la Estudiantina de la UAQ, cuando cursaba el segundo año de Derecho.

“El que fundó a la estudiantina fue el licenciado Juan Servín, que hace medio año murió; él la convocó junto con el licenciado Fernando Díaz y a mí me invitaron como director. Me entregaron un grupo de jóvenes que ya los habían más o menos seleccionado y durante los 36 años consecutivos que estuve como director fundador, se grabaron 12 discos, se hicieron cerca de 100 giras, entre las que recorrimos el estado, la mayor parte de la República Mexicana y luego al extranjero, fueron como 26 viajes, por ejemplo, a Europa, Centroamérica, Estados Unidos y Canadá”.

La banda de música del estado

Fue en 1970 cuando el entonces secretario de Gobierno, Manuel Suárez Muñoz, por encargo del gobernador Juventino Castro, le hizo la invitación para que fuera director de la Banda de Música del estado de Querétaro, debido a que los músicos tuvieron algunas diferencias con el director de ese momento, porque, a decir de ellos, que fueron a buscar al maestro Olvera Montaño hasta su casa, era muy exigente, muy duro.

“Me vinieron a ver los músicos, que querían que yo fuera el director, entonces les dije que lo propusieran en gobierno y sí, luego luego me mandaron decir, pero les advertí que yo no era tan facilito y que no tenía experiencia en ese estilo de música, pero les dije que iba a hacer la lucha y, acá entre nos, sí me costó trabajo, al principio, porque no tenía aún la experiencia, la preparación que se requería, pero tenía el empeño en salir adelante”.

Así fue como el maestro Aurelio estudió las obras, las diferentes formas musicales, tales como las marchas, los valses, la música popular, los popurrís de música mexicana, las oberturas, los conciertos y, con el paso de los años, agregó cada vez más música bailable, como el pasodoble, la polca, los boleros, el cha cha chá y el swing, hasta llegar a los danzones e, incluso, al rock and roll.

“Actualmente tiene un amplio repertorio la banda de música, en su archivo tiene más de mil 500 obras que en un año no se alcanzan a tocar todas, pero una gran parte se reparte en las audiciones que nos dejan muchas experiencias y satisfacciones, como las que nos dejan desde 1985, en el tiempo del gobernador Rafael Camacho Guzmán, cuando iniciamos con las presentaciones para alumnos de escuelas en el Teatro de la República”.

El Querétaro de hoy

El maestro dijo que recientemente se jubilaron 10 músicos, pero no dudó en afirmar que poco a poco se recuperarán las plazas, porque reconoció que es muy importante atender todos los grupos artísticos que hay en la entidad y fortalecer su actividad, pues al Querétaro de hoy lo ve con optimismo, alegría y visos de prosperidad.

“Siempre nos enseñaron a ver las cosas positivas, hay que quedarnos con lo bueno, amarrarnos a nuestras tradiciones y a nuestros valores, que es un patrimonio que nos dejaron nuestros antepasados; no hay que echarlo por la borda y nos merecemos que se siga cultivando el arte entre mucha gente joven que le gusta y esa es la mejor garantía de una estabilidad, de un pueblo alegre y próspero”.

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