Los retos del desarrollo sostenible (parte 5)

El desarrollo sostenible tiene como propósito satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin poner en riesgo las posibilidades de las generaciones en puerta. En 2015, las Naciones Unidas establecieron 17 objetivos para su cumplimiento, entre los que se encuentran los siguientes:

Garantizar el acceso a una energía factible de obtener y no contaminante. Los avances son alentadores, ya que la eficiencia energética es cada vez mayor. Sin embargo, un tercio de la población mundial sigue utilizando sistemas de elaboración de alimentos que resultan peligrosos e ineficientes, principalmente en el África Subsahariana, que es una de las regiones con los niveles más altos de pobreza. Adicionalmente, 759 millones de personas carecen de acceso a electricidad. Es necesario también acelerar las acciones para introducir energías renovables en los sectores de calefacción y transporte.

Empleos dignos y crecimiento económico. Un crecimiento económico inclusivo y sostenido no solo es impulsor del progreso; también abre la posibilidad de aumentar la tasa de empleo, con la consiguiente mejoría en los estándares de vida. Lamentablemente, la pandemia del Covid-19 provocó la pérdida de 255 millones de empleos de tiempo completo y elevó la posibilidad de una recesión mundial tan seria o peor que la de 2009. Uno de los sectores más afectados ha sido el turismo, ya que la llegada de turistas internacionales cayó de mil 500 millones, en 2019, a 381 millones en 2020. Por otro lado, la pandemia incremento el número de jóvenes sin acceso a la educación y sin empleos.

Promover una industrialización inclusiva y sostenible. Una creciente industrialización permite la multiplicación de fuerzas económicas dinámicas que estimulan la creación de empleos al promover nuevas tecnologías, facilitar el comercio internacional e incentivar el uso eficiente de los recursos. Sin embargo, el crecimiento del sector manufacturero se empezó a estancar desde antes de la pandemia, de manera tal que las cadenas de valor mundiales y el suministro de productos se ha visto seriamente afectado. A manera de ejemplo, el transporte aéreo sufrió una caída catastrófica en 2020: de 4 mil 500 millones de pasajeros que viajaron en 2019, tan solo mil 800 se transportaron el año pasado.

Reducción de las desigualdades. La pandemia pone en riesgo los progresos alcanzados en la reducción de la desigualdad desde la crisis financiera de 2009. Además, se ha creado un círculo vicioso, ya que las desigualdades sociales, políticas y económicas que preceden a la pandemia han amplificado sus efectos. El número de refugiados se ha duplicado desde 2010, por lo que 311 de cada 100 mil personas se encuentran en dicho estatus. Como resultado de lo anterior, en 2020 se registraron 4 mil 186 muertes y desapariciones en las rutas migratorias de todo el mundo. Las desigualdades sociales han afectado, sobre todo, a refugiados, migrantes, personas de pueblos originarios, ancianos, niños y personas con discapacidad. Por si esto fuera poco, el discurso de odio hacia los grupos vulnerables se ha vuelto cada vez más evidente.

(CONTINUARÁ LA PRÓXIMA SEMANA).

Fuente bibliográfica: “Informe de los objetivos de desarrollo sostenible” (2021). Nueva York: Organización de las Naciones Unidas.