¿El COVID-19 ha modificado el concepto y la percepción de la muerte?

De acuerdo con expertos en diferentes disciplinas como la tanatología, la psicología y la religión, la sociedad en general concibe la muerte de la misma manera, pero la percibe de distinta forma

La pandemia por COVID-19 ha provocado -hasta ahora- la muerte de alrededor de 5 millones personas; al respecto cabría preguntarse ¿han cambiado el concepto y la percepción de la muerte?

De acuerdo con expertos en diferentes disciplinas como la tanatología, la psicología y la religión la sociedad en general concibe la muerte de la misma manera, pero la percibe de distinta forma.

Angélica María Aguado Hernández, psicóloga clínica con especialidad en tanatología infantil, explicó que el concepto de la muerte no ha cambiado, pero sí la forma de vivirla; es decir, la gente cree lo que siempre ha creído, la diferencia está en que cuando la muerte llega de manera intempestiva las personas no están preparadas, y ahora con la llegada de la pandemia, el tema ha sido más evidente por la cantidad de defunciones que ha traído la enfermedad.

“Yo creo que la pandemia nos ha recordado mucho nuestra fragilidad, la que siempre ha existido, esa que no nos gusta recordar cotidianamente, porque pues realmente todos vamos a morir, pero a nadie le gusta pensar en eso y no hay una cultura de preparación para la muerte. Yo sé que los mexicanos, de manera cultural, nos ufanamos de saber, creer y pensar que nos llevamos de -a cuates- con la muerte, porque tenemos una celebración muy simbólica, pero realmente la gente no está preparada para recibir a la muerte y se ha evidenciado en este periodo de pandemia”.

La muerte se niega, se pospone, incluso, la tanatóloga indicó que ha observado un alejamiento en la experiencia de la muerte en el sentido familiar, por ejemplo, en generaciones pasadas, los abuelos lavaban los cuerpos de sus difuntos, los arreglaban, los vestían y ahora se paga para que alguien más lo haga.

“Evidentemente lo que nos cimbró fue la forma de vivirla, porque creo que ha sido muy duro para las personas que han vivido, no solo muertes por COVID-19, porque también hay casos en los cuales les tuvieron que posponer una cirugía o por falta de medicamentos o por la conversión de hospitales, entonces todo esto cambió la forma de acercarse al proceso de duelo. Tenemos tanto miedo del tema que hemos caído en muchos errores, aunado a que el duelo se vive lejos de los abrazos, lejos de la presencialidad y lejos del ritual porque es algo que también se nos ha negado”.

La muerte, el enigma más grande del hombre

La muerte es el enigma más grande del hombre porque no se sabe ni el tiempo ni la manera en la que esta llegará a cada uno de los seres humanos, así lo expuso el vocero de la Diócesis de Querétaro, José Martín Lara Becerril, quien consideró que el concepto y la percepción de este acontecimiento en la vida no han cambiado con la llegada de la pandemia por COVID-19, ya que la esperanza de una vida eterna y el dolor que experimentan las familias al perder algún ser querido son sentimientos que no han cambiado aún frente a la enfermedad.

“Nosotros la muerte la vivimos como la unión de nuestros dolores a la cruz de Cristo para morir y resucitar con él, y en este tiempo de pandemia, aunque sentimos muy cerca la posibilidad de la muerte, nosotros seguimos viendo ese momento como un encuentro cara a cara con Dios, la seguimos viendo con muchísima esperanza, como una experiencia que tenemos que vivir y la muerte no es un obstáculo ni la última palabra, sino el principio de una vida nueva. Morir para nosotros es dejar la temporalidad y empezar la eternidad, es dejar el momento presente para vivir un momento de encuentro con Dios”.

El también vicario general agregó que, en cuanto al concepto de la muerte desde la religión católica, al ser bautizados, los creyentes gozan de la fuerza del espíritu santo, lo que permite la resurrección; mientras que sobre la percepción, enfatizó que la sociedad en general la ha sentido más cerca que nunca, en el sentido de que una persona hoy puede contagiarse por el virus que causa al enfermedad de COVID-19 y fallecer casi de manera inmediata, por lo que el miedo, temor e incertidumbre se han hecho más presentes en la cotidianidad.

“Lo que muere es lo caduco, lo accidental, como es el cuerpo, pero el alma sobrevive, de manera que podemos decir que el concepto de la muerte no ha cambiado porque sigue siendo el enigma más grande del hombre y la percepción incluso en el momento más álgido de fallecimientos, que eran llevados directamente a los crematorios, con todo y el dolor de las familias, han sido depositadas en la criptas, lo que nos habla de que la esperanza de la vida eterna y la fe no ha menguado a pesar de la pandemia”.

El COVID-19 nos ha hecho tener presente a la muerte

Para el psicólogo clínico especialista en tanatología, Juan Carlos García Ramos, la muerte siempre ha existido y ha acompañado históricamente a la cultura mexicana, no obstante, siempre se ha renegado de ella, porque las personas no quieren que pase en ellos mismos o a las personas cercanas, pero la pandemia de COVID-19 trajo consigo muchas muertes, lo que hizo tener más presente este hecho que ha llevado a la ciudadanía a reflexionar sobre cómo evitar o retrasar ese momento.

“La muerte la seguimos viendo como un dolor, con mucha tristeza, desesperación e inconformidad, incluso hasta con enojo, como ira, porque protestamos y nos inconformamos ante ello. Esta ambivalencia emocional la que de pronto ha aparecido de manera abrupta en nuestra población de ver a la muerte como algo natural, pero también como algo doloroso que nos causa enojo”.

El especialista detalló que la muerte cada vez está más presente en la mente, la subjetividad y el entorno social y aun así no se ha aceptado de manera plácida y conformista.

“Esto solo se da a partir de todo un proceso educativo y un proceso emocional, previo a esa situación de muerte o posterior a la muerte que es parte del trabajo del duelo, a pesar de la educación informal sobre la muerte que tenemos porque no aprendemos a disfrutar plenamente la vida para decir que llegado el momento, por la saciedad de la vida, vamos a morir tranquilamente, por así decirlo”.

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