La lucha del presidente contra ¡el Nintendo!

El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió ahora incluir en su lucha contra los molinos de viento ¡al Nintendo! (“La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra”); y no centró su discurso en el principal problema: el secuestro de tres menores de Oaxaca, reclutados como ‘halcones’ por el crimen organizado.

No, el mandatario no arremetió en contra de la delincuencia que engancha a los menores, con fines de trata o de explotación laboral; ni advirtió que se le enfrentaría con toda la fuerza del Estado… no, optó por lanzarse en contra de los papás que no cuidan a sus hijos y de los videojuegos (que son solo una de las muchas vías de reclutamiento):

“Está prohibido prohibir, pero sí podemos hablar de estos temas y que todos le dediquemos tiempo a los hijos; tenemos que dedicarles tiempo, no dejárselos a la televisión o al Internet para que los formen, los eduquen. Y antes era distinto. Yo no quiero que sea como antes, pero no que porque está llorando y ya ahí va, ‘préndele el Nintendo para que deje de llorar y también para que yo pueda hacer mis cosas’. ¿Y qué cosa está viendo el niño?, ¿qué está escuchando?, ¿cómo lo estamos formando? ¿Y quiénes son los que elaboran esos programas, esos contenidos? ¿Qué concepción tienen de la vida? ¿Son genios? Sí, son muy inteligentes; pero era muy inteligente también el que creó la bomba atómica”, expuso.

De acuerdo con una estimación de la organización Reinserta; en el país, alrededor de 300 mil niñas, niños y adolescentes participan con el crimen organizado como espías, combatientes, mensajeros, cocineros y explotados sexuales; algunos fueron secuestrados, otros se unieron de manera voluntaria a cambio de dinero y otros más se sumaron a causa de la pobreza, la exclusión y la discriminación.

Pero si el tema de los videojuegos le interesa más ─y ya que fue él quien lo puso a discusión─ debería revisar, y darnos una explicación, sobre la labor de su flamante exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez, en el asunto; y qué ha hecho su recién estrenado secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, en cuanto al cumplimiento de los “Lineamientos Generales del Sistema Mexicano de Equivalencias de Clasificación de Contenidos de Videojuegos”, publicados en el Diario Oficial de la Federación, el 27 de noviembre del 2020, y cuya vigencia inició 180 días contados a partir del día siguiente al de su publicación en el DOF.

López Obrador debería respondernos las siguientes preguntas:

¿Emitió ya la Segob, la Guía Parental en materia de videojuegos a que obligaban dichos lineamientos, en un plazo de 180 días a partir de la entrada en vigor del Decreto?

¿Dónde están las campañas para informar a los padres de familia sobre los controles parentales con los que cuentan los videojuegos, para bloquear contenidos y acciones no aptos para menores de edad?

¿La Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía ha estado vigilando que la clasificación de los videojuegos se lleve a cabo, y que sea de conformidad con lo establecido en los Lineamientos?

¿La Segob verdaderamente vigila que los videojuegos se mantengan dentro de los límites del respeto a la vida privada, a la paz y moral pública y a la dignidad personal; y no ataquen los derechos de terceros, ni provoquen la comisión de algún delito, perturben el orden público o sean contrarios al interés superior de la niñez?

La Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes claramente consagra el derecho de estos y estas al acceso y uso seguro del Internet como medio efectivo para ejercer los derechos a la información, comunicación, educación, salud, esparcimiento, no discriminación, entre otros; y también a que su uso esté supervisado por el Estado, mediante políticas públicas que eviten exponerlos a contenidos no aptos para su edad.

Ojalá, en breve, el presidente expusiera en una de las mañaneras ─más allá de meras disertaciones─ estas políticas públicas…