Cristóbal Colón, un personaje histórico envuelto en polémicas y ataques

En México, como en otros países de América Latina, las estatuas y los monumentos del llamado “descubridor” de América, Cristóbal Colón, han sido blanco de ataques, amenazas y polémicas

Bajo el grito de “Colón asesino”, un grupo de manifestantes derribó la estatua de Cristóbal Colón ubicada en la ciudad de Barranquilla, Colombia, en junio de este año, reportaron agencias internacionales. Aunque el motivo de la manifestación era el rechazo a una reforma tributaria impulsada por el gobierno colombiano, el monumento a quien, incluso, ha sido considerado como un ejemplo de perseverancia y valentía, sufrió las consecuencias del descontento social.

En México, como en otros países de Latinoamérica, las estatuas y los monumentos del llamado “descubridor” de América han sido blanco de ataques, amenazas y polémicas. El mes pasado, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que la estatua del navegante, localizada en Paseo de la Reforma, sería sustituida por la de una mujer indígena, lo cual generó opiniones encontradas.

Para el profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Sergio Rivera Magos, aunque las discusiones en torno a la llegada de los españoles al continente y al país han estado presentes desde hace tiempo, estas también han sido incentivadas desde el discurso gubernamental, al cual, consideró, le importa lo simbólico y cierta visión de la historia, “donde los españoles son los malos terribles y los indígenas, pues, fueron las víctimas históricas”.

Añadió: “Yo estoy a favor de que se revise esa historia oficial que nos contaron, con la que crecimos ciertas generaciones, esa historia de monografía, de estampita, en donde no había lugar para ningún tipo de matiz. Yo creo que sí se debe contar nuevamente esa historia, pero la propuesta de contarla nuevamente, pues, vuelve otra vez a lo mismo: a simplificar, a volver a la viñeta, a la monografía, y no ver toda la complejidad que se dio con la Conquista; no solamente fueron los españoles avasallando una cultura, sino que fueron los españoles, sobre todo liderando a los verdaderos conquistadores, que fueron todos los grupos indígenas oprimidos por los mexicas y que estaban, de alguna manera, simplemente cobrando venganza”.

De acuerdo con Sergio Rivera, el discurso oficial finca su narrativa en un eje básico: “hay malos y hay buenos: nosotros somos los buenos y los españoles son los malos”; sin embargo, puntualizó, la sociedad mexicana merece que se haga un esfuerzo por contar la historia de manera más seria, elaborada y con mayor cantidad de matices. Agregó que, inclusive, los pueblos indígenas son víctimas del presente régimen, que continúa con políticas que violentan a territorios y organizaciones originarias.

“Está muy bien lo simbólico, pero más valdría ocuparse de la realidad que este empeño en gastar tanto tiempo en contar una historia”, señaló.

Riesgo de perder identidad

Tras el anuncio de Claudia Sheinbaum de reemplazar el monumento de Colón por el de una mujer indígena, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, expresó su beneplácito con la decisión, ya que, expuso, se trata de un “reconocimiento a la grandeza cultural del México profundo, del México prehispánico, a sus culturas, todo lo que fue vilipendiado, menospreciado, todo lo que se discriminó”.

No obstante lo anterior, el académico de la FCPyS de la UAQ mencionó que con el retiro de las estatuas y monumentos se corre el riesgo de perder identidad, toda vez que esta se encuentra anclada en la memoria colectiva, que se nutre, entre otras cosas, del relato oral y del discurso del espacio público, donde los monumentos y edificios juegan un papel importante.

“Nosotros anclamos nuestra identidad a partir de esos referentes espacio-temporales, como puede ser un monumento, que están ahí para decirnos quiénes somos, para recordarnos quiénes somos y para que, colectivamente, pues, tengamos una idea de lo que es el Paseo de la Reforma, por ejemplo, o la Ciudad de México, desde el discurso que viene de los monumentos. O sea, no es una cosa menor, no es ‘quita y no pasa nada’; la verdad es que estamos extirpando una parte de la historia con su consecuente parte de identidad. (…) Yo quisiera saber si sería fácil simplemente decir ‘trasladamos el Teatro de la República a otro lado porque el centro ya es muy conflictivo y así se va a conservar mejor’”, dijo.

Enfatizó que, en el caso de Cristóbal Colón, como quiera que sea visto, forma parte de la historia latinoamericana.

“El discurso oficial y presidencial es tan hegemónico que dicta agenda, dicta el marco de los temas, dicta el sentido de las cosas, y nos estamos perdiendo de una discusión que tendría que dar la sociedad, tendría que dar la academia y tendrían que dar los escritores y los ciudadanos, y ahí encontraríamos una mejor oportunidad de que se cuente otro relato más apegado a lo que sucedió y más ponderado”, señaló.