El sueño de anoche

Desde tiempos antiguos, le hemos concedido una enorme importancia a los sueños. Intentamos descifrarlos para entenderlos. Nos preguntamos, azorados, ¿por qué soñé esto y qué significa en este momento particular de mi vida? En “El universo secreto de los sueños”, Pierre Fluchaire establece que aquello que soñamos es una representación de nosotros mismos, una proyección del estado de nuestro mundo interior, no siempre accesible a la conciencia.

Al igual que en las películas y las obras literarias, los sueños suelen llevar una trama, un hilo conductor que une sus componentes, aparentemente disímbolos. Fluchaire los define como “una serie coherente de imágenes claras que están relacionadas entre sí y que cuentan una historia ficticia, mítica y en la que estamos implicados”. Schopenhauer, de hecho, escribió que la vida y los sueños son hojas de un mismo libro.

Mi fascinación por el plano onírico me ha llevado, en meses recientes, a llevar un registro de mis sueños. En aquellos preciosos momentos en que, al despertar, aún desfilan por mi pantalla mental algunas de sus efímeras imágenes, las anoto hasta su último detalle. A manera de ejemplo te comparto la descripción de mi sueño más reciente, apenas anoche:

“Miércoles 8 de septiembre, 4:17 am. Este sueño es a la vez un libro y una obra de teatro. Diversos personajes -todos masculinos- se turnan para leer fragmentos de un libro de hojas gastadas y amarillentas, pero de gran belleza literaria. La obra, una especie de monólogo, está en español y los lectores/actores han aprendido a hablar la lengua de Cervantes. Son ciudadanos del mundo y, por el acento, parecen provenir de países anglófonos o francófonos. Aunque los imagino, no los veo, solo los escucho.

Los actores viajan juntos en un autobús urbano que se detiene a ratos en una ciudad vacía. Al parar la marcha, uno de ellos se baja momentáneamente para leer su parte en voz alta para una audiencia que consiste únicamente de mí, aunque en el fondo siento que yo soy cada uno de ellos.

Los textos del monólogo me resultan vagamente conocidos. Llevan un tono melancólico y poético y van siendo recitados como un poema épico o urbano. Son páginas sueltas de una misma narrativa, aunque cada uno conserva su unicidad. El monólogo es personificado por diversas voces, si bien es uno solo el autor.

En una de las escenas, yo soy un niño de un barrio marginado que espera el camión. Cuando hago la parada, este se detiene una cuadra adelante. Pacientemente me espera. Tras abordarlo, mi recompensa es ir escuchando, una a una, las páginas que van siendo representadas por parte de los referidos pasajeros. Provenimos de esferas diferentes pero nos dirigimos a un mismo lugar.

En mis sueños, la gran ciudad es a menudo el escenario de fondo. A veces, como en la ocasión presente, soy uno de sus habitantes. En otras, soy un transeúnte de paso que viaja incesantemente de una calle a otra sin encontrar ni rumbo ni destino”. Fin de la narración.

El sueño es tan reciente que no he tenido oportunidad de interpretarlo. ¿Tal vez el lector/lectora pudiera ayudarme en ese sentido?