La ética en el desempeño forense

A propósito de mi próxima exposición temática en el diplomado Psicología Jurídica y Forense, tercera generación que ofrece el Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro (Coepsique), AC, donde abordaré el tema de la ética profesional, recordé la primera reunión de Peritos en Psicología en Querétaro (1993), en la que fueron contados los colegas que nos dimos cita en un conocido y tradicional hotel de la ciudad. Personalidades como Juan Carlos Manríquez, Hugo Pedroza y Nahara Salinas evidenciaron la desolada situación que se tenía en el sistema de impartición de justicia y en el sistema penitenciario en Querétaro. La falta de personal profesional en salud mental y el poco reconocimiento a la intervención científica para evaluar las conductas delictivas, violencia familiar y, sobre todo, la reinserción social de las personas evaluadas y condenadas por sus delitos, caracterizaba la psicología forense queretana.

En aquel entonces, se llegó a importantes acuerdos para impulsar la formación de profesionales en el ámbito de la psicología jurídica y forense: se otorgaron las primeras acreditaciones como peritos en psicología por parte del Colegio de Profesionales de la Psicología en Querétaro (CPPQ), AC, organismo venido a menos y desaparecido por sus errores y poco interés en el trabajo gremial. La atribución a nombrar peritos por un organismo colegiado fue retirada por las modificaciones a la “Ley estatal de profesiones en Querétaro”.

Desde ese entonces existían razones éticas y técnicas para impulsar la actualización y generar nuevas competencias profesionales, entendidas estas como la capacidad de desarrollar con éxito un trabajo específico, de acuerdo con los conocimientos, habilidades y actitudes adquiridas en un proceso académico formativo. A la par, se constataba el cumplimiento de valores y normas que transversa el desempeño del profesional que realiza peritajes psíquicos y mentales.

Para Morales & García (2010), el interés de la psicología jurídica es “el comportamiento de diversos actores como los delincuentes, las víctimas, los administradores de justicia y la sociedad en general en el marco de las leyes y de los sistemas de impartición de justicia”. Pero a pesar de que esta disciplina se sustenta en evidencias científicas, existen carencias de conocimientos y prácticas en muchos profesionales de la psicología que incursionan en el mundo de la justicia penal, civil o familiar. La posesión de título y cédula profesional no es suficiente para esta práctica tan sensible y riesgosa, que es evaluar y dictaminar los conflictos legales que muchas parejas y familias deciden tramitar.

Por ello es que nos encontramos ante grandes desafíos. La Habilitación Profesional (Coepsique) como Perito en Psicología Jurídica y Forense y el cumplimiento del Código Ético de las y los Psicólogos en México (Fenapsime) son ya necesarios y obligados para contener el deficiente desempeño de profesionales que inician y de otros que ya cuentan con amplia trayectoria, pero alejados de los compromisos gremiales. No se trata de realizar una simple evaluación psicológica de los clientes, requeridos por el abogado o juez en turno, sino de entender las diversas dinámicas en las que el sujeto está involucrado: conflictivas de separación que pretenden un divorcio ventajoso; la lucha insostenible por mantener la custodia de hijos ante la otra parte, abusadora y engañosa; los intereses de familiares que discuten sobre la atribución de una casa por herencia; las acusaciones muchas veces falsas de abuso sexual a hijos; el regateo y sobrevivencia por una pensión de 100 pesos a la semana para tres hijos menores; entre los más comunes.

La responsabilidad, competencia y honestidad de un perito en psicología son parte de la ética que se construye en la formación profesional y en el desempeño mismo de su labor.

Por favor, si usted está en la necesidad de contratar los servicios de un perito en psicología, confirme que es un miembro colegiado y que está debidamente habilitado en dicha competencia.

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en Salud Mental y Psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS-Querétaro. Ver otras colaboraciones de Saber de-mente.