Circular por la zona urbana de la México-Querétaro, un acto suicida…

Tan solo para tener una idea del peligro que representa circular por la zona urbana de la carretera México-Querétaro, según mediciones en el km 207 (Cuesta China) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el año pasado circularon ─en promedio─ 119 mil 167 unidades al día; de estas, el 83.5 por ciento fueron vehículos ligeros; el 1.5 por ciento, autobuses; y el 15 por ciento, camiones de carga (¡17 mil 875 tráileres!).

La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó ─a partir de los lectores de placas─ que un promedio de 88 mil 387 vehículos en general circulan diariamente por esta vía federal, en el tramo que cruza la ciudad de Querétaro.

Por eso nadie debe sorprenderse ante los aparatosos accidentes que frecuentemente se suscitan en la zona, provocados por camiones de carga… Ahí está la carambola del 31 de agosto en carriles centrales (frente al Estadio Corregidora) y el del 3 de agosto en la lateral, en donde fallecieron dos personas y cuatro resultaron heridas… En ambos, según los reportes, las unidades de transporte pesado simplemente se quedaron sin frenos y arrollaron lo que tenían enfrente.

Y así, administraciones federales, estatales y municipales han ido y venido sin resolver la problemática; ideas, diagnósticos y promesas ha habido de sobra; se han construido costosísimas vías alternas…

Por ejemplo, por el Macrolibramiento de Querétaro (Palmillas-Apaseo el Grande, de cuota) se desvían ─según la SCT, para evitar su cruce por la zona urbana de Querétaro─ 10 mil 785 vehículos al día, en promedio; el 56.1 por ciento son automóviles; el 11.5 por ciento, autobuses; y el 32.4 por ciento, transporte de carga (esto es, 3 mil 494 camiones pesados).

Por el Libramiento Noreste (Libramiento Nororiente de Querétaro, de cuota) se trasladan al día 15 mil 644 vehículos: el 36.7 por ciento son automóviles; el 1.4 por ciento, autobuses; y el 61.9 por ciento, transporte pesado (9 mil 683 unidades pesadas).

También han sido modificadas las normas y han sido creadas otras para restringir el horario de circulación del transporte pesado por esta carretera… pero lo cierto es que el problema sigue ahí, acrecentando las estadísticas de muertos, lesionados y cuantiosos daños materiales.

En la Evaluación n.1581 sobre “Política Pública de Regulación y Supervisión de la Infraestructura Carretera” de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) analizó las estadísticas de los accidentes ocurridos en la red federal de carreteras, durante el periodo 2009-2015, y sus principales causas.

Y ahí, la carretera de cuota México-Querétaro ─cuya regulación y supervisión corresponde a la SCT─ tuvo un papel protagónico porque se ubicó como la más peligrosa del país, al concentrar el 2.5 por ciento del total de accidentes en las carreteras federales del país (le siguió la Querétaro-San Luis Potosí, con el 1.8 por ciento), con un total de 3 mil 429 siniestros, en los que resultaron 584 personas fallecidas y 3 mil 336 heridos.

El número de decesos correspondió al 2.0 por ciento de los 29 mil 495 muertos reportados en todas las carreteras federales (los suscitados en la Querétaro-San Luis Potosí representaron el 1.4 por ciento); y los heridos, el 2.1 por ciento de un total de 160 mil 778.

Los percances, según la ASF, fueron atribuibles a: conductores (92.6 por ciento), condiciones de los vehículos (4.8 por ciento), condiciones técnicas y físicas de la infraestructura carretera (2.3 por ciento) y a los agentes naturales (0.3 por ciento).

Sobre la seguridad con la que los usuarios nos desplazamos ─con base en el “Programa Internacional de Evaluación de Carreteras (iRAP)”, que otorga estrellas en función del nivel de riesgo─ la carretera México-Querétaro, en el 92.4 por ciento (156.0 km) de su longitud, obtuvo dos estrellas; lo que implica que “carece de los elementos de seguridad vial apropiados, por ello es la más accidentada y como consecuencia tiene el mayor número de muertos y heridos, lo que significa que no representa ninguna seguridad para los usuarios que transitan por ella”.

Circular a todas horas junto a unidades de transporte de carga de más de dos ejes y doblemente articuladas, que se mezclan peligrosamente con el tránsito cotidiano de la ciudad… hace de los traslados por esta carretera un verdadero acto suicida… una trampa mortal.