Hablar para entender lo que pasa: una forma de atención psicológica

La psicóloga clínica Zaira Gisel Ramírez Nieto expuso que uno de los avances que se han tenido a partir del impulso a la salud mental es que los hombres comienzan a replantear su forma de pensar luego de buscar ayuda profesional a través de la plataforma electrónica instrumentada por la Sejuve

Del otro lado de la pantalla, una persona le hizo saber que “ya quería irse”, pues no encontraba motivos ni nada para quedarse. Aunque se le intentó canalizar a alguna institución, ella no accedió por miedo a ser exhibida. Después de un tiempo y tras esperar una respuesta que no llegaba, la usuaria volvió a conectarse, pero para despedirse y agradecer por el apoyo que le brindó quien estaba detrás de la pantalla y le daba atención psicológica.

Luego de platicar varios minutos, la sesión en la plataforma electrónica https://apoyo-psicologico.mx/ se cerró. Aunque estaba programado un seguimiento con la persona, esta no apareció. Al paso de unos días, Zaira Gisel Ramírez Nieto, psicóloga tratante en la referida plataforma, volvió a tener contacto con la paciente, quien le mencionó que seguiría su vida diaria, que hay días buenos y malos, que en ocasiones habría motivos para seguir y en otras no, pero no era algo que estuviera mal.

“Fue la última vez que hablé con esa usuaria, pero fue una experiencia muy fuerte que vimos que hubo un cambio, que para alguien sirvió todo ese trabajo, que continúa y que entendió que no está mal decir que uno ya no quiere estar aquí, que es válido, a veces se necesita. Pero, así como lo podemos decir, también podemos encontrar formas de quedarnos y, precisamente, esto también habla de no tenerle miedo a la muerte, no tenerle miedo a hablar del suicidio, no tenerle miedo a darles ideas, a desmitificar un poquito que quien intente quitarse la vida no es por llamar la atención o no es porque no encuentran motivos; a veces, la persona solo necesita hablar de lo que está pasando para darse cuenta él mismo de lo que está pensando. Nuestros pensamientos a veces nos engañan”, dijo Ramírez Nieto.

La psicóloga clínica expuso que otro de los avances que se han tenido a partir del impulso a la salud mental es que los hombres comienzan a replantear su forma de pensar luego de buscar ayuda profesional a través de la plataforma instrumentada por la Secretaría de la Juventud del gobierno estatal (Sejuve), que fue inaugurada el 20 de mayo del año pasado e incluye, entre otros servicios, información sobre temas que ayudan a la gente a identificar situaciones de su vida, como la depresión y la violencia.

“Fue increíble encontrar estos hombres que se están replanteando el cómo ser hombre; hombres que te dicen: ‘¿Sabes qué?, pues es que yo tomaba mucho’, ‘yo golpeaba a mi esposa’, ‘yo hacía esto, hacía lo otro, sé que está mal, pero ¿qué hago’? (…) Hay hombres que realmente se están replanteando qué están haciendo, por qué empezaron a golpear, por qué empezaron a tomar y no para justificarse, pero no puedes cambiar algo que no sabes cómo empezó. (…) Te das cuenta que antes hubo experiencias, hubo situaciones que los lastimaron mucho”, señaló.

Concretos, sí, pero también empáticos

De acuerdo con Zaira Gisel Ramírez, la atención psicológica a través de la plataforma tiene sus dificultades, ya que, además de no ver a las personas, la escritura también limita la comunicación; sin embargo, quienes brindan este servicio han tenido que desarrollar habilidades como una escritura concreta y, al mismo tiempo, empática, para hacer que los pacientes se sientan en un ambiente de confianza.

“Tuvimos que aprender a interpretar los mensajes porque, en la clínica normal, cuando tú estás con algún paciente, pues ves si se mueve, si grita, si llora, si hay cambios en su tono de voz, qué enfatiza, qué dice, literalmente, puedes ver cuando algo le afecta, pero aquí no, aquí hay dos pantallas de por medio y el usuario te puede decir una cosa, pero puede estar haciendo totalmente otra distinta, pensando otra cosa totalmente distinta”, manifestó.

Agregó que, entre otras habilidades, los psicólogos de la plataforma han tenido que aprender a ser observadores con la escritura de los pacientes y cómo estos se comunican mediante el texto, a identificar inconsistencias en los mensajes y a ser detallistas con las preguntas, aunque estas puedan considerarse como básicas.

“Recuerdo mucho que un usuario me empezó a comentar que perdió su trabajo, que se sentía mal, sentía depresión, sentía ansiedad, porque qué iba a hacer él a su edad buscando trabajo… La persona tenía 48 años, más o menos, estaba muy preocupado porque de él depende una familia. Entonces, yo le hacía la pregunta: ‘¿Qué has pensado hacer?’, y me decía: ‘Bueno, si supiera qué hacer, no estaría aquí’. La pregunta puede parecer muy básica, pero un ‘¿qué piensas hacer?’, también va a un ‘ahorita quiero llorar’, ‘ahorita pienso desahogarme’. (…) Necesitaba recordar (él) que, en ese momento, tenía que tener un duelo porque perdió su trabajo, que en ese momento tenía que tener ciertas habilidades para estar estable y poder conseguir un trabajo”, relató.

Seguimiento de seis sesiones

Las sesiones brindadas por medio de la plataforma electrónica, recordó la psicóloga clínica, tienen una duración aproximada; no obstante, las consultas de primera vez pueden llevarse hasta dos horas, pues es el momento en que la gente se desborda en emociones. Durante el proceso de atención, señaló, se les indica a los usuarios que pueden tener seis sesiones de seguimiento, aunque, dependiendo de las características de cada caso, este número puede extenderse.

“Un 50 por ciento de los seguimientos llega a las seis sesiones, la mayoría se queda entre la tercera y cuarta sesión. (…) Quien pasa a la sexta sesión es porque ya aceptó qué parte fue su responsabilidad y quiere trabajar en eso”, manifestó, para luego destacar que la población dio un paso importante al aceptar los seguimientos y al cambiar su idea sobre la psicología, el trabajo de los psicólogos y de las instituciones.