Gastos compartidos, clave para las finanzas en pareja

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Para lograrlo, como pareja deben tener claro cuáles son los gastos fijos y extras, los cuáles se pueden dividir en partes proporcionales, es decir 50% cada uno

Si se acaban de mudar juntos como pareja, es muy importante conocer cómo administrar el dinero en el hogar para evitar discusiones por cuestiones monetarias, señala el sitio inmobiliario Vivanuncios.

A través de su página de Internet, el portal destaca que es muy común que las parejas no definan quién pagara los gastos y servicios, de ahí la importancia de establecer una economía compartida y equitativa entre ambos.

En este sentido, explica que para lograrlo deben tener claro cuáles son los gastos fijos y extra, los cuáles se pueden dividir en partes proporcionales, es decir 50% cada uno. Además, es fundamental saber cuánto dinero realmente reciben para después restar los gastos que se generen.

En este sentido, dividir todo por la mitad podría perjudicar al que tiene ingresos menores.

Llevar a la práctica la fórmula del aporte proporcional no es tan complejo, pero hay que organizar las cuentas para calcular el porcentaje que cada uno debería aportar al fondo común.

Ese porcentaje puede ser calculado para cada gasto, o aún más fácil, repartir qué cuentas pagará cada uno, siguiendo el principio de la proporcionalidad.

Por ejemplo, uno se hace cargo de la renta y el mandado, mientras el otro se hace cargo de otros gastos que sean equivalentes a la proporción del aporte que le corresponde realizar.

Otra opción sobre compartir gastos es generar una cuenta bancaria común en la que caerán ambos ingresos, pero te presentamos las ventajas y desventajas de ello:

Ventajas

  • Simplifica el pago de todas las cuentas, sin el fastidio de tener que calcular cuánto le corresponde a cada uno.
  • Promueve la transparencia.
  • Hay menos probabilidades de encontrarse con «sorpresas desagradables» en relación a los gastos hechos por el otro.
  • Los excedentes pueden guardarse automáticamente en un fondo de emergencia, destinarse al ahorro o a la inversión en activos.
  • Es visto por algunas parejas como una muestra de confianza.
  • Si uno muere, la pareja seguirá teniendo acceso a los fondos de manera inmediata.

Desventajas

  • Las personas pierden su independencia en términos del control de sus ingresos y gastos.
  • Uno de los miembros puede vaciar la cuenta bancaria o tomar una decisión unilateral sin consulta previa, afectando las finanzas de ambos.
  • Si uno de los miembros de la relación tiene un perfil «gastador» y el otro tiene un perfil de «ahorrador», compartir la misma cuenta bancaria puede transformarse en una constante pesadilla.
  • «Tener que pedir permiso o dar explicaciones» cada vez que haces un gasto importante puede llevarte a sentir que estás dentro de una jaula.
  • Cuando la relación va mal, hay personas que utilizan los recursos financieros de la pareja para extorsionar al otro.
  • Si uno de los dos hace mal uso de los fondos, el otro queda expuesto a consecuencias legales.
  • Si uno de los miembros de la pareja tiene un perfil «controlador» puede seguir todos los movimientos de la otra persona como, por ejemplo, qué compró, dónde compró o a qué hora compró.

La fórmula mixta

La fórmula que recomiendan muchos asesores financieros es tener una cuenta bancaria conjunta donde cada uno aporte el dinero suficiente para pagar todo los gastos comunes.

Y en paralelo, cada uno mantiene su propia cuenta bancaria, protegiendo su independencia financiera.

Esta fórmula funciona para resolver los temas financieros prácticos como el pago de las cuentas de la casa, pero al mismo tiempo le da a cada uno un grado de independencia económica.

Con información de El Economista

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