Resiliencia, remedio casero para la adversidad (parte 2)

Como señalaba aquí la semana pasada, la resiliencia es la capacidad del ser humano de hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas. Al igual que la palmera, que se dobla, pero no se quiebra ante los embates de un huracán, las personas resilientes poseen la flexibilidad de saber amoldarse a las cambiantes situaciones que se les van presentando en la vida. Lejos de ocultar las heridas emocionales sufridas al ardor de la batalla, las muestran a los cuatro vientos como prueba de que supieron salir adelante, trátese de conflictos familiares o de pareja, pérdidas graves de la salud o problemas laborales o financieros.

Viktor Frankl, autor del libro “El hombre en busca de sentido”, es un ejemplo para todos, pues sobrevivió a varios campos de concentración nazis. Lo animaron la convicción y la esperanza de poder cumplir todo aquello que se propuso realizar tras salir de su encierro. Si tenemos un “por qué”, decía, lo único que nos falta es encontrar el “cómo”. Es decir, en la medida en que tengamos un sentido de vida, podremos descubrir y volver realidad nuestro propósito.

¿La persona resiliente nace o se hace? los expertos indican que no se nace siendo resiliente. Desarrollar la resiliencia depende de ciertas cualidades aprendidas en nuestros años tempranos y de la capacidad que tengamos para relacionarnos de manera efectiva con nosotros mismos y con los demás. De acuerdo con el Dr. Bessel van der Kolk, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Boston, la característica distintiva de la resiliencia es la calidad de nuestras relaciones personales cercanas, especialmente con los padres y otros adultos significativos en nuestra vida. “Qué tan amado te sentiste cuando niño –señala el catedrático– es una excelente manera de predecir qué tan buena o bueno serás para sobrellevar las situaciones difíciles en tu vida”.

Otra de las cualidades que poseen los resilientes es el optimismo realista, enfocado en la búsqueda activa de oportunidades y no en el mero deseo de que las cosas salgan bien. El Dr. Steven Southwick, profesor de Psiquiatría, Estrés Post-Traumático y Resiliencia en la Universidad de Yale, plantea que las personas resilientes buscan oportunidades, aun en los tiempos más oscuros. “Es probable que durante el confinamiento –comenta– hayan decidido tomar un curso en línea o aprendieron a tocar la guitarra”.

Un personaje que se caracteriza por su resiliencia es Michael Jordan, quien fuera campeón mundial de basquetbol en seis ocasiones. Atribuye su éxito a las duras pruebas que hubo de enfrentar sobre la cancha. “He fallado 9 mil veces tratando de hacer encestes en mi carrera –confiesa– y he perdido casi 300 juegos. En 26 ocasiones se me ha confiado tirar la canasta ganadora y la he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida. Y por eso he tenido éxito”.

Otros atributos de los resilientes son: poseen una visión positiva de las cosas; han desarrollado su lado espiritual; los anima un sentido de orientación moral; son desprendidos y altruistas; reconocen lo que no pueden cambiar y se enfocan en lo que sí; se han fijado una misión de vida, que los guía y les da fuerza, y construyen o forman parte de redes de apoyo, a decir de Eileen Zimmerman, reportera investigadora del “New York Times”.