Aún hay resistencia para que las mujeres voten y sean votadas: activista

El 3 de julio de 1955, las mujeres mexicanas votaron por primera vez en elecciones federales

A 66 años de que las mujeres mexicanas votaron por primera vez en elecciones federales, los retos siguen siendo mayúsculos, pues aún se necesita trabajar para que la designación de mujeres candidatas sea por convicción y no por cumplir una cuota de género, como establecen actualmente las leyes electorales de la federación y de los estados, pero, sobre todo, para evitar que haya “Juanitas”.

En el pasado proceso electoral, Querétaro fue parte de la historia, al contar con 10 candidatos a la gubernatura del estado, de los cuales siete eran mujeres.

Nadia Sierra Campos, activista y defensora de derechos humanos, recordó que a pesar de que en los 90 se empezaron a establecer las cuotas de género, hoy sigue siendo un tema pendiente no solo en el acceso a los cargos de elección popular, sino en todos los espacios que tienen que ver con el ejercicio de una colaboración organizacional relacionada con la participación paritaria entre hombres y mujeres.

“Creo que nos falta difundir más los derechos civiles y políticos, pues aún hay comunidades y localidades alejadas en el estado donde todavía no se pueden expresar, todavía hay pueblos y comunidades indígenas con resistencia para que las mujeres sigan participando, pese a un gran cambio que se ha hecho al respecto”.

Refirió que incluso todavía hay mujeres que son particularmente invisibles, como aquellas que tienen alguna discapacidad o son migrantes, y que no tienen garantizado su ejercicio a los derechos civiles y políticos, y, por ende, su derecho al voto y a ser votadas.

“Creo que todavía falta mucho por entender que se tienen que hacer ajustes razonables y políticas públicas diferenciadas, especializadas, que tienen que ver con una acción positiva para potenciar los derechos de ciertos grupos y personas que han quedado atrás, o sea, las mujeres no somos un grupo homogéneo, sino más bien somos diversas y en esa diversidad, las mujeres tendríamos que ser reconocidas”.

Otro aspecto que aún persiste, dijo, es al momento de votar porque faltaron boletas en braille, no hubo sistemas de apoyos para personas con discapacidad intelectual, se careció de un intérprete en lengua de señas y no se contó con un sistema de apoyo para las personas sordas.

“En estas elecciones se careció de la participación de mujeres con discapacidad en el ámbito político público; en Zacatecas, la candidata de un partido a la gubernatura era una mujer con discapacidad física, que es lo más visible y objetivamente incluyente, pero hoy por hoy no ves a mujeres con discapacidad intelectual participando, jamás has visto con una candidata con síndrome de Down, pero seguramente sí hemos visto a una con ásperger (un tipo de autismo) y no ha dicho que lo tiene precisamente para no ser señalada y no tenga ningún obstáculo, pero, digamos, nos falta muchísimo”.

La también experta en tema de género habló sobre la práctica de las “Juanitas”, término que surgió de la historia de Rafael Acosta, “Juanito”, quien renunció a su cargo como jefe delegacional de Iztapalapa para dejar su lugar a Clara Brugada, hecho que en 2009 se replicó, cuando ocho legisladoras solicitaron licencia al cargo para que de esta forma el suplente se quedara en la curul; al respecto, afirmó que esta práctica sigue siendo traicionera.

“Me parece que esta práctica sigue siendo demasiado traicionera por parte de los partidos políticos y de quienes participan en las elecciones a puestos de elección popular; es un llamado de atención al resto de las mujeres que vamos acompañando a empoderarlas, dándoles las herramientas para que no renuncien”.

Reconoció que aún no es bien visto, ni es una práctica común el posicionar a las mujeres, por eso es una acción afirmativa que se estableció a nivel constitucional, incluso, es una garantía que va a permitir que las mujeres tengan esta participación paritaria y que tengan que ir corrigiendo la plana cada vez que se equivocan o cada vez que lo hacen conscientemente, pero que hay un filtro que impide que se pasen de listos y que tengan que cumplir con la ley.

Partidos usan a mujeres para las cuotas

Aleida Quintana Ordaz, defensora de derechos humanos, aseguró que en Querétaro y en el país aún persiste un sistema patriarcal.

“Todavía tenemos un sistema patriarcal en los partidos políticos y en el sistema político y económico, y eso se ve ejemplificado en la forma en que los partidos políticos trabajan en este tema de la paridad y terminan poniendo mujeres sin formación y más afines a sus intereses políticos y económicos”.

Recordó que en el pasado proceso electoral participó como precandidata al tercer puesto plurinominal por Morena, posición destinada a personas externas específicamente con trayectoria en la defensa de los derechos humanos, en la lucha social y en la academia; sin embargo, fue “bajada” por el propio partido con el argumento de que nunca recibió su inscripción como precandidata.

“Lo que hace falta es un proceso de fortalecimiento para la participación política de las mujeres, es decir, no pueden lanzar o posicionar a las mujeres seis meses antes de las elecciones; hay una negativa a dejar que participen durante todo el año y que solamente son usadas para la cuota y eso nos vulnera al final, porque el mensaje que se está mandando es que no importamos y eso desgasta a las mujeres que están participando políticamente y que a su vez se ve reflejado en las políticas públicas y en la vida de cada una de nosotras”.

Necesario, dar posiciones a grupos vulnerables: excandidata

Para Ana Yolanda López, directora general de la cooperativa Pan Q’Ayuda y excandidata a la diputación federal por Querétaro por el Partido del Trabajo (PT), fue una experiencia enriquecedora participar en las elecciones del 6 de junio, a pesar de su discapacidad motriz.

“La experiencia fue muy enriquecedora: hacer campaña a golpe de silla de ruedas no fue fácil, fue terriblemente desgastante, sobre todo si consideras que nuestra ciudad no está diseñada para las necesidades de las personas con alguna discapacidad, pues me enfrenté a lugares donde no había manera de moverse, un San José el Alto, una Cañada y colonias absolutamente olvidadas de un gobierno municipal o de un gobierno estatal que no tiene movilidad para el peatón, ni para la persona con discapacidad”.

Como candidata, dijo, se dio cuenta de la lucha desigual de los partidos pequeños con los otros, pues como persona con discapacidad solo el PT le permitió ser candidata externa.

Afirmó, sin embargo, que en ningún momento de la contienda electoral se sintió discriminada; al contrario, la gente se volcó cuando tocaba a la puerta y veían a una candidata hablando de discapacidad e inclusión.

Aclaró que el hecho de que haya sido una candidata con discapacidad no responde a las cuotas de paridad, sino a una gestión que venía haciendo desde las elecciones pasadas y que coincidió con estas acciones de dar oportunidad a los grupos vulnerables.

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