Pandemia y salud mental: el recuento de los daños (parte 1)

Como sería de esperarse, el vendaval pandémico ha dejado a su paso una estela de destrucción por el inevitable quebranto de nuestra salud mental y emocional. Klaus Lange, catedrático de neuropsicología en una universidad alemana, confirma nuestros peores temores. En un artículo publicado por el “Global Health Journal” señala: “Los efectos de la pandemia del Covid-19 en la salud mental de la población podrían dejar su huella durante muchos años”. De ahí la necesidad de empezar a abordar con la seriedad y pertinencia debidas los temas asociados a tan acuciante problemática.

Lange recomienda que, en vez de ir curando las heridas emocionales sobre la marcha, se implementen programas preventivos para hacerse cargo de las necesidades psicosociales de los sectores mayormente afectados. Sugiere, además, apoyarse en las tecnologías digitales para ofrecer apoyo terapéutico mayor a las innumerables personas que lo requieren, sobre todo en los países en desarrollo, en donde existen menos profesionales de la salud mental per cápita.

Varios estudios recientes revelan que sectores considerables de la población mundial padecen de mayores niveles de ansiedad y depresión. En una de estas investigaciones, coordinada por la Dra. Lilia Mestas, catedrática en neurociencias de la UNAM, se aplicó un cuestionario a 747 personas sobre sus hábitos durante la pandemia. Un 45 por ciento de los sujetos reportó niveles moderados y graves de ansiedad y el 37 por ciento de depresión. Los detonadores de esta sintomatología fueron, entre otros, la incertidumbre y el miedo a lo desconocido, considerando lo poco que sabemos aún sobre la naturaleza del Covid-19. Como miedos preponderantes fueron detectados el temor al contagio, a la muerte, al aislamiento social, a la pérdida de ingresos económicos y al desempleo. Estos resultados fueron reportados por la «Revista de Psicopatología y Psicología Clínica».

En otro estudio, realizado por investigadores peruanos, se detectó que más del 50 por ciento de los encuestados mostró señas de deterioro emocional, sobre todo ansiedad, depresión y control de impulsos, agravados por el fallecimiento de familiares y amigos, la escasez de oportunidades de empleo y la frustración por no encontrar salida a los problemas que afrontan.

La población infantil se encuentra entre las más afectadas. “Education Journal”, una revista académica, da cuenta de un estudio realizado por tres universidades británicas, en el que se documentó un aumento considerable en las dificultades emocionales experimentadas por los pequeños a consecuencia del prolongado cierre de las escuelas. La Dra. Birgitta Rabe, quien lideró la investigación, advirtió que sería un error pensar que los niños y niñas se recuperarán con tan solo regresar a clases.

Los jóvenes también se encuentran entre los grupos poblacionales que han sufrido un impacto particularmente significativo. La revista “International Journal of Mental Health” dio a conocer un estudio realizado con 16 mil 800 estudiantes universitarios de 21 países, en el que se encontró que más de la mitad de ellos ha sufrido un deterioro en su salud mental como resultado de la pandemia.

(Continuará la próxima semana).