Iglesia ha faltado en formación para la paz y acompañamiento de familias: Diócesis

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El vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, reconoció que en materia de prevención, atención y mitigación de la violencia, a la Iglesia Católica le ha faltado formar de manera integral a niños y jóvenes en temas de la paz

En materia de prevención, atención y mitigación de la violencia, a la Iglesia Católica le ha faltado formar de manera integral a niños y jóvenes en temas de la paz, así como acompañar a las familias, sobre todo, cuando estas identifican que los hijos se encuentran vinculados a asuntos de drogas y delincuencia organizada.

Así lo reconoció el vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, luego de preguntarle sobre las actividades que no ha desarrollado la Iglesia en este tenor; toda vez que, de acuerdo con el comunicado 51/21 de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la sociedad se ha visto afectada por escenarios de violencia e inseguridad y que, desde 2010, la institución advirtió la creciente actividad de la delincuencia organizada, pobreza, desigualdad, corrupción, entre otros temas que, lejos de disminuir, aún amenazan a las comunidades.

“El gobierno federal (actual), cuando inició, propusieron varias estrategias, que a la fecha vemos nosotros los resultados y cómo las estrategias no han sido suficientes para pacificar el país. (…) Ha habido pocas incautaciones de trasiego de marihuana, de estupefacientes en general; hemos visto también cómo ha habido muy pocas detenciones y, por lo tanto, muy poca gente que se ha procesado por este delito federal. En materia de la prevención, no hemos visto claras las acciones”, agregó.

Expuso que también es necesario que la sociedad vuelva al seno de las familias, donde los padres sean artífices de una sana formación; asimismo, resaltó la necesidad de que haya empleos y que los niños y jóvenes accedan a una educación de calidad.

En otros temas, Martín Lara indicó que, en este momento, la Iglesia ha superado el momento más difícil de la pandemia de Covid-19, que ocurrió cuando los templos estuvieron cerrados; por lo que, actualmente, con los aforos permitidos en los recintos religiosos, ha habido una recuperación económica para la institución, ya que los fieles acuden a aportar.