La propina del 5% es mala, 10% es bueno

El Lazarillo Pacheco

Cada que escribo me gusta escuchar música; algo que me meta en el ‘mood’ sobre lo que estoy escribiendo. Si se escribe de cine, siempre la mejor apuesta es, indudablemente, escuchar el ‘soundtrack’. Y cuando la música que acompaña la pieza audiovisual comprende la historia y contribuye a narrarla, con tan solo escuchar los acordes, se pueden ver las imágenes y sentir lo que los personajes van experimentando a lo largo de la trama. En esta historia completamente contada dentro de un ‘resort’ de tiempos compartidos -esos que andan acaparando las playas mexicanas-, el italiano Giorgio Giampà, nos hace vibrar lejos de unas vacaciones paradisiacas, para meternos en una claustrofóbica espiral hacia el infierno.

Acá el ‘soundtrack’, para que se echen un viaje por ese espiral:
https://open.spotify.com/album/2UOgjvC3IkFiMGkKeuTnOd?si=2iQRtrP2QgGVJmY6OTwXkA.

Para mí, ¡ADIESTRAMIENTO y CATACLISMO! fueron las sensaciones que me dejó “Tiempo compartido”, cinta protagonizada por Luis Gerardo Méndez, Miguel Rodarte, Andrés Almeida, Cassandra Ciangherotti, Montserrat Marañón y RJ Mitte.

La película nos cuenta la historia de dos hombres de familia que unen fuerzas en un camino de destrucción para rescatar a sus familias del paraíso tropical controlado por las siniestras fuerzas de un conglomerado estadounidense, Everfields international. Por un lado, Pedro (Luis Gerardo), padre de familia de clase media, a través de una oferta llega con su esposa Eva y su hijo a las villas exclusivas de este paraíso.

Por un error administrativo y muy a su pesar, Pedro y su familia se ven forzados a compartir a lo largo de la semana su exclusividad con otra familia que tomó la misma oferta. A su vez, dentro de las entrañas de este gigantesco ‘resort’, trabajando desde hace seis años en la lavandería, Andrés (Miguel Rodarte) se siente atrapado y teme que los nuevos dueños, Everfields International, le roben a su esposa Gloria, quien es adiestrada para usar sus propias tragedias personales como la mejor herramienta de ventas, un discurso tanto similar al que manejan las compañías de multinivel. Éxito, familia y exclusividad. A lo largo de los 96 minutos de la película, el universo de lo real se ve afectado por la psique de los personajes, acercándonos cada vez más al inevitable colapso y, en mi opinión, quizás al renacer de los personajes. En lo personal me hizo sentir dentro de una ciencia ficción (sin la ciencia), un universo orwelliano de control y vigilancia.

El director Sebastián Hofman comparte a través de entrevistas cómo quiso lograr un ambiente angustiante y claustrofóbico, alejado completamente de lo que podrían ser unas vacaciones perfectas. Es de notar también que estando en un ‘resort’ a orillas del mar, en todo momento la cámara le da la espalda, tal como los vacacionistas que buscan en estos paraísos/parásitos el éxito, la familia y la exclusividad. Dentro de esas construcciones, los lugares más visitados, son los buffets, las piscinas, los bares, los casinos y los centros nocturnos.

Al cierre de la película, cuando ha quedado desenmascarado Everdields International, un Rosalío Solano para los créditos, imágenes de familias sonrientes disfrutando de los espacios paradisiacos, lentamente sus sonrisas se distorsionan.

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