¿Y el padre dónde está?

Encontrar personas adultas que hayan crecido sin la presencia sostenida del padre es muy común. Sin embargo, mucho más frecuente es ahora identificar a infantes sin la presencia del padre o de la madre o de ambos. El fenómeno del divorcio, la migración, el abandono, el “no hacerse cargo”, los daños colaterales de la delincuencia organizada y de la pandemia por la Covid-19 han incrementado los índices de la orfandad. Esta situación no pareciera ser exclusiva de nuestro país; el no contar con la presencia del padre biológico representa en los Estados Unidos de Norteamérica casi el 40 por ciento de los menores de 18 años. En México, este cambio en la estructura social tiene un impacto significativo en los individuos y en la sociedad, pero no parece ser importante para las políticas públicas del gobierno.

La ausencia subjetiva del padre (periférico) también parece influir en la personalidad de los hijos con familia completa. Tal es el reclamo que hace Chloe, hija de Utophian en la zaga “El legado de Júpiter”, donde se trata de seguir los valores morales por algunos superhéroes, pero aparece la conducta disruptiva y reclamo por la ausencia constante del padre que defiende al mundo de la maldad, pero que desatiende a los hijos que, a pesar de también contar con superpoderes, no logran superar psicológicamente el desprendimiento. El cine mundial muestra claros ejemplos del abandono paterno. De igual forma tenemos algunas películas infantiles como “El rey león”, “Bambi” y el cine de Steven Spielberg (“E.T. el extraterrestre”, “El Imperio del Sol”, “Inteligencia artificial, la guerra de los mundos”…).

La experiencia de ser un hijo sin padre parece sufrirse de manera significativa y algunos expertos en salud mental refieren que se presentan especiales fantasías relacionadas con la sexualidad infantil, actitudes disruptivas en la relación con la madre, miedo al abandono, necesidad de protección, sentimientos de desvaloración y una búsqueda constante del padre idealizado al que identifican en un pariente, maestro o amigo de la familia. Existen estudios que relacionan la falta del padre en personas que han incurrido en conductas disociales o que, por otra parte, han logrado éxitos profesionales importantes. Duncan Timms (Suecia, 1953) dio seguimiento durante 18 años a 15 mil niños, encontrando mayor conflicto psicológico en varones nacidos de madres solteras. Estudios similares se han realizado en otros países. Una atrevida conclusión es que la ausencia paterna genera en niños un problema psicológico de control de impulsos y conlleva un riesgo a la salud mental en su etapa de adolescencia.

Sin embargo, la singularidad de cada persona plantea que el escenario y las condiciones del abandono paterno pueden generar mayores o menores riesgos. Otros estudios refieren que existe un nivel de inteligencia superior en personas sin padre de crianza, por el desarrollo de habilidades en la adversidad y el adecuado acompañamiento de la madre y familiares de apoyo. Muchas personas exitosas han referido tener la suficiente motivación para plantearse metas a largo plazo y que lograron cumplirlas. Con sacrificios, pero confiaron en sus capacidades.

El escenario social por el que transitamos lleva a plantear una innecesaria presencia del padre, pues su función ha sido severamente cuestionada y el rol de la madre ha podido contener el impulso frustrante de los menores. La familia tiene la función de proteger a sus integrantes, de permitir su pleno desarrollo, de emancipar a sus integrantes para que los hijos generen su propio proyecto de vida. Al comprometerse tales propósitos, la ley dispone de los derechos necesarios para que los hijos sean protegidos y respetados. En su momento, de acuerdo con el apego desarrollado, será la voluntad de ellos la que decidan sobre la presencia legal o no de tener un padre biológico.

Los profesionales de la psicología pueden ser buenos acompañantes para resolver dilemas en el plano amoroso, para expresar sus emociones y comunicarse con seguridad y alta autoestima.

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en salud mental y psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS Querétaro. Ver otras colaboraciones de Saber de-mente