A unos días del proceso electoral…

Ante la cercanía del proceso electoral, bien haría ─señor presidente López Obrador─ en recorrer uno de estos días en absoluta soledad los enormes pasillos de Palacio Nacional, para reflexionar; ya no digamos acerca de los preceptos constitucionales que juró cumplir al rendir protesta como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos… porque ya nos quedó claro que usted se asume por encima de estos; sino sobre si su conducta se ha apegado a su cartilla moral, la llamada “Guía ética para la transformación de México”.

…Esa que tanto ha asegurado nos permitiría salir de la crisis de valores que estamos padeciendo en el país, para convertirnos en una “república amorosa” en la que prevaleciera la felicidad del pueblo.

…Esa cuya presentación consigna que el abandono de las normas éticas “conduce más temprano que tarde a las conductas antisociales, al desprecio a la ley, a la destrucción de la paz y a la desintegración en todos los niveles de la sociedad”.

…Esa que llama a evitar imponer “nuestro mundo” al mundo de los demás, porque “No todas las personas son como tú, no todas piensan como tú piensas ni hablan como tú hablas, no todas actúan en la forma en que tú actúas”.

…Esa que aconseja no humillar a nadie porque “La dignidad es el valor que tiene todo ser humano por el hecho mismo de ser persona y lo que lo hace sujeto de derechos universales”.

…Esa que exhorta a nunca convertir el sufrimiento de otras personas en motivo de tu placer y a no promover el egoísmo, la rudeza y la insensibilidad.

…Esa que invita a pedir perdón y a perdonar; a no enfrentar el mal con el mal.

…Esa que pregona que ─incluso─ las posturas políticas no son un fundamento para que las autoridades justifiquen dar un trato desigual a una persona.

…Esa que proclama que “Una persona miente cuando tergiversa o deforma los hechos en forma deliberada, aun sabiendo que lo que expone es parcial o totalmente falso”.

…Esa que reproduce una de sus frases favoritas: “al margen de la ley nada, por encima de la ley nadie” y sentencia: “No basta con que existan leyes para que haya justicia. Debe haber además instituciones apegadas a la legalidad y servidores públicos dispuestos a cumplirla en forma imparcial, equitativa y sin distingo. A eso se le llama ‘Estado de Derecho’ y de esa forma se genera en la sociedad certidumbre jurídica”.

…Esa que establece que “El poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”, y que “Ni el poder ni la autoridad son derechos o atributos de tu persona”.

Señor Presidente, usted sabe perfectamente que ejemplos de su inobservancia a la cartilla moral, sobran; por ello, me permito a continuación ─con base en el propio texto de la guía─ pedirle que:

1. Acepte la forma de ser de los otros y no pretenda imponerles sus conductas, gustos, opiniones o preferencias.

2. Respete la dignidad de los otros, para que no pierda la suya.

3. Perdone las ofensas que ha recibido en el pasado, absuelva a los conservadores, a los neoliberales y en general a sus adversarios.

4. Se deshaga del rencor, de la sed de venganza e incluso del odio para que pueda sanar y seguir adelante.

5. Contribuya al establecimiento de una igualdad efectiva.

6. No coadyuve al deterioro de las relaciones sociales.

7. Defienda su verdad, pero abra su mente a la verdad de los otros.

8. No traicione sus propias palabras y ─peor aún─ no traicione la confianza de los demás.

9. Se conduzca con lealtad y congruencia para que los demás sepan qué esperar de usted y no sean defraudados por su palabra ni por sus actos.

10. Aplique las leyes y no lo haga en forma facciosa, discrecional y arbitraria… no contribuya al “estado de chueco”.

11. No utilice su poder presidencial en su propio provecho o en el de sus allegados, porque incurre en corrupción y pervierte el cargo.

12. Recuerde, el pueblo manda y tiene el derecho de poner y quitar a sus gobernantes.