Cuidar a las víctimas también es nuestra obligación

En 2014, a petición de algunas organizaciones sociales, elaboré un pequeño documento con recomendaciones para periodistas sobre cómo hacer mejor nuestro trabajo a la hora de cubrir temas de violencia.

Siempre bromeo con que el título es más largo que el libro, de apenas 20 páginas. Se llama “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa de violencia” (Leer aquí https://es.slideshare.net/aasolis/guia-buenas-prcticas-para-la-cobertura-informativa-sobre-violencia) y se trata de una serie de recomendaciones éticas y deontológicas para hacer periodismo con visión de derechos humanos y respetando los derechos de las personas, especialmente de aquellas que son víctimas precisamente de la violencia.

Este sigue siendo uno de los grandes pendientes del periodismo, hacerlo bien y respetando a las personas. Quienes hacemos periodismo no necesariamente violamos derechos humanos, pero sí los vulneramos cuando hacemos mal nuestro trabajo.

En años recientes, el tema de la violencia en razón de género ocupa cada vez más espacios en los medios; cada vez más se publican casos de abusos, acoso y otras formas de violencia en contra de niñas, jóvenes y mujeres.

Ha ayudado a darle más visibilidad a este tema, pero también muestra que muchos medios y sus periodistas siguen sin tener muy claro cómo hacer su labor sin vulnerar a las mujeres, sin revicitmizarlas ni violentarlas nuevamente a la hora de redactar, de editar fotos, videos y audios. Lejos de ayudarles, nos convertimos en cómplices de la primera violencia que sufrieron.

La periodista Mariana Verboska escribió este 11 de mayo un interesantísimo artículo denominado “Consejos para entrevistar a sobrevivientes de violencia sexual” (leer aquí: https://ijnet.org/es/story/consejos-para-entrevistar-sobrevivientes-de-violencia-sexual?fbclid=IwAR0KR6Dubm6K9lG5yWtuEkRds20LWIjIRrtmpTllybE7zhGTGlylPHksEqg), en donde explica con claridad qué es lo mínimo que como periodistas debemos hacer antes, durante y después de entrevistar a una persona víctima de abuso.

Ante todo, las recomendaciones se centran en dos aspectos fundamentales:

Ninguna persona, bajo ninguna circunstancia, está obligada a dar una entrevista a la prensa. Cosa que muchos y muchas colegas reclaman y hasta acusan de atentado contra la libertad de expresión. Las víctimas de cualquier hecho violento tienen derecho a no relacionarse con periodistas.

Los derechos de las víctimas siempre estarán por encima del interés público. Si bien es cierto que documentar la violencia sexual es importante para presionar a las autoridades a que hagan su trabajo y se reduzca la impunidad, también es cierto que tenemos la obligación ética y deontológica de proteger la identidad, la imagen, la vida y el estado emocional de las víctimas.

Todo eso se cumple cuando nuestro trabajo no se centra en los detalles del abuso, sino en la explicación de las circunstancias alrededor del suceso, la inacción del Estado, la prevalencia de casos alrededor de una experiencia personal, es decir, debemos darle contexto a esa historia de vida, no convertir la historia de vida en mercancía.

Aún tenemos mucho por hacer.

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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo Hoy” que se transmite los martes a las 13:00 hrs., por Radio Educación.