¿Qué duele en el duelo?

Voy a comentar algunos aspectos sobre el duelo que considero importante tener claro. El duelo es lo que está viviendo una persona tras la muerte de un ser querido o la pérdida de alguna situación, estado, objeto o animal que le es significativo. No es lo mismo que estar de luto, pues este implica acciones que el doliente hace conscientemente y a voluntad, de acuerdo con sus tradiciones familiares y culturales.
A pesar de que el duelo es considerado como normal y natural, y no como una enfermedad, casi siempre resulta doloroso emocionalmente e incapacitante para algunas personas, al menos temporalmente.

A lo largo de la historia hay diversos autores que han abordado el duelo desde una mirada filosófica, religiosa, médica, psiquiátrica o forense; así como desde la antropología, lo paranormal y desde las psicologías. A finales de 1800, surgen autores quienes sientan las bases de una rama novedosa, aunque poco científica, llamada Tanatología y que habla de etapas, tareas, fases, momentos, proceso, para describir lo que ocurre en la persona moribunda que espera su muerte y en los familiares y allegados que se encuentran en duelo por la eventual muerte. Al ser una respuesta normal, se espera que el duelo termine en breve tiempo y cuando esto no ocurre, se distingue entre duelo simple o normal y duelo prolongado, complicado, patológico o interminable.

Quienes se han encontrado en duelo, se darán cuenta que tanto sus emociones, sentimientos, pensamientos, conductas y su cuerpo se ven alterados en su funcionamiento, al grado de colocarlas como personas inútiles o incapaces para realizar las tareas del momento o hasta actuar de manera muy infantil, sintiéndose desamparados o tramados psicológicamente (la trama de su vida ha cambiado).

La clave en este periodo de adaptación a la realidad y a la nueva identidad y condición de vida es hacerlo de forma pasiva o activa en donde los retos y el compromiso pueden ser muy accidentados y con muchos altibajos. De ahí de que cada persona ha de marcar la pauta para finalizar pronto o tardíamente su duelo, aunque en un principio el sufrimiento es inevitable y contraproducente si se tiene una ayuda terapéutica o de fármacos.

A la fecha, no existe postura teórica y técnica definitiva para atender el duelo, según el tiempo, las circunstancias de las pérdidas, ni de la edad de los dolientes. Es necesario hacer uso de herramientas profesionales de acuerdo con la singularidad de cada persona en estado doliente. Así, el llamado acompañamiento en el duelo se ofrece por familiares, amigos y personal de salud mental en las primeras semanas después de la pérdida, lo cual implica sentirse apoyado, querido, escuchado, comprendido y contenido emocionalmente ante la angustia y dolor que se están viviendo.

Si la persona sabe que se encuentra en duelo y solo lo está sintiendo e ignora el proceso que tiene que seguir, con todas las reacciones posibles, entonces es necesario un asesoramiento para atender todas las variables que se presenten: hablar de la pérdida, identificar y expresar sentimientos, manejar los estados de ira, ansiedad e impotencia y trabajar los sentimientos de culpa.

La llamada psicoterapia del duelo solo aplica cuando la persona ha entrado en un duelo anormal, prolongado, y que le ha generado trastornos específicos, individuales y sociales, sin que se caiga en diagnósticos clínicos como la depresión mayor o el estrés postraumático, muy utilizados por el personal médico. De manera obligada, la psicoterapia del duelo debe ser ofrecida por profesionales debidamente entrenados para tal fin.

Las condiciones actuales de duelo en que muchas personas han entrado por efectos lamentables de la pandemia de la Covid-19 han generado la aparición de personas que se asumen como “expertas” para realizar las intervenciones terapéuticas sobre el duelo. Habría que dudar de ellas y evitar hacer uso de sus servicios. Así, tajante y determinante.

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en salud mental y psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS Querétaro. Ver otras colaboraciones de Saber de-mente