Regreso a la escuela

Inevitablemente habrá un regreso a la escuela para el segundo semestre del año. Aunque muchos menores asisten a clases presenciales en escuelas privadas, la mayoría de los escolares en el estado de Querétaro, padres de familia, profesores, personal administrativo y operativo volverá a la dinámica cotidiana de vivenciar todo lo que implica ser parte de un ciclo escolar. Algunos conocerán por primera vez lo que es una escuela, a pesar de haber iniciado su aprendizaje escolarizado, otros se enfrentarán al dilema de retomar sus estudios o regresar a un escenario de “guerra psicológica” al sentirse acosados y maltratados por sus pares.

Es de suponerse que las autoridades tendrán que implementar las acciones necesarias para tener en condiciones los espacios físicos a utilizar, como lo hacen en cada regreso de vacaciones, pero también, por primera vez, es deseable atender el proceso psicológico que implica incorporarse a la nueva normalidad escolar. Muchas son las opiniones y testimonios de la aparición de comportamientos no deseados y alteraciones emocionales productos de la reciente pandemia, biológica y mental, del Covid-19, por lo que sería irresponsable no tomar las debidas precauciones en el regreso escolar.

Si de manera normal y natural existe un malestar por desapego cuando los menores inician su etapa escolar, en esta ocasión muchos menores podrán presentar ansiedad por separación, frustración y miedo, dado el tiempo tan prolongado que han estado en confinamiento. Esta situación dependerá del grado de información que se tenga, de las medidas de autocuidado que se asuman y de las habilidades emocionales, cognitivas y sociales que se hayan aprendido hasta el momento.

Es deseable que tanto los escolares como los padres de familia y profesores actúen con respeto y empatía ante los cuidados que se tengan, como son: el distanciamiento, las conductas de higiene, el lenguaje claro y sin tecnicismos, los accesorios que se utilicen y la escucha de dudas y fantasías que surjan en el proceso de integración y habituación.

Se dice que la depresión, el estrés, la violencia, el consumo de droga, la ansiedad, el suicidio, entre otros, serán los diagnósticos más comunes en el nuevo regreso a clases. Sin embargo, estos los encontramos en menor o mayor medida producto de la interacción social desde antes de la pandemia. Ahora habrá otros factores que podrían participar como desencadenantes de estos u otros trastornos psicológicos. No lo sabemos aún. Hay problemáticas que los escolares, inevitablemente, tendrán que vivenciar, pero mucho depende de sus factores de protección para que transiten sin mayores problemas por ellas.

Por ello, siempre es importante ser honestos y empáticos con los hijos, escucharlos y hablarles, respetarlos y transmitirles la responsabilidad de sus actos. Nunca debe faltar el tiempo y espacio para su recreación y esparcimiento lúdico, la presencia protectora de los adultos y la enseñanza de una nueva manera de expresión afectiva.

Ante la reapertura de los centros educativos, los padres estarán muy atentos a sus hijos; mirarán con ansiedad los abrazos “no recomendados” entre sus compañeros; estarán pendientes de la evaluación “en duro” que los maestros hagan de su desempeño y rendimiento escolar para luego, muy probablemente, enviarlos con el psicólogo para ser medicados (sic), y atenderán las constantes quejas que reciban por no respetar los protocolos que la autoridad imponga. Serán ahora más los padres que, al estar con sus hijos en casa, los veamos fuera de la escuela durante todo el horario escolar del día.

Por último, las autoridades que ahora se preocuparán por atender las medidas de higiene y protección, ¿podrán visualizar un escenario escolar más humanizado o mantendrán su concepción administrativa de lo que es la escuela?

* Psicólogo clínico (UAQ), coordinador de área en Salud Mental y Psicológica de IXAYANA y psicólogo clínico adscrito al Hospital General Regional del IMSS-Querétaro.