Octavio Paz y otros genios (parte 3)

El maestro Octavio Paz, orgullo de las letras mexicanas, ha sido catalogado como un genio por los expertos. Es el caso de Harold Bloom, quien lo incluyó en su libro “Genios: Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares”. Si bien es un honor que Bloom y otros lo consideren como tal, lo cierto es que difícilmente pensamos en los literatos como genios, aunque merecidamente lo sean.

Tú, lector/lectora, ¿cómo te imaginas a un genio? Tal vez visualices, de entrada, a un excéntrico y demencial hombre de ciencia, de mirada perturbadora y melena desordenada, presto a apretar el botón de su maléfico invento para postrar al resto del mundo a sus pies, como sucede en las películas.

Sin embargo, por increíble que parezca, dicho estereotipo tiene algo de verdad, pues muchos de los considerados genios pertenecen al gremio científico (Marie Curie, Albert Einstein, Galileo Galilei, Isaac Newton). Tampoco es una exageración lo de la excentricidad. En su libro “The genius famine” (“Hambruna de genios”), Edward Dutton describe al típico genio como “una persona excéntrica, antisocial, de carácter difícil”. Esto lo confirma Craigh Wright, autor de “The hidden habits of genius” (“Los hábitos ocultos de los genios”), quien en una entrevista concede: “El problema con las grandes mentes es que a menudo son muy destructivos con aquellos a su alrededor, porque son tan apasionados que se vuelven obsesivos”. Elon Musk, el controvertido creador del Tesla, el innovador automóvil que se maneja por sí mismo, personifica estos rasgos. Baste con mencionar que su hijo, fruto de su unión con la igualmente excéntrica cantante canadiense Grimes, lleva por nombre X Æ A-12 (sí, así como lo lees).

En lo referente a la locura de los genios, el dato es parcialmente correcto. Del centenar de genios mencionados por Wright en su libro, aproximadamente una tercera parte presentan algún tipo de trastorno mental. Pensemos en Vincent van Gogh, quien posiblemente fue bipolar o esquizofrénico, o en Isaac Newton, de quien se dice padecía del síndrome de Asperger.

¿Qué otras características son propias de los genios? Además de las mencionadas, Wright identifica las siguientes: trabajan duro (Tomás Edison solía decir que el genio es 99 por ciento transpiración y uno por ciento inspiración); son resilientes (no se dan fácilmente por vencidos); originales e imaginativos; dueños de una curiosidad insaciable; sienten una gran pasión por lo que hacen; son de personalidad rebelde; dominan varias formas de pensamiento (Steve Jobs describió así lo que hacía: “Es tecnología que va de la mano con las artes y humanidades, y que hace que nuestros corazones canten”); se precian de ir contra corriente; son disciplinados (el golfista Gary Player no bromea cuando afirma: “Entre más practico mis golpes, más suertudo me vuelvo”); se empecinan en lograr lo que quieren hasta llegar a la obsesión, si bien también saben tener momentos de relajación; su capacidad de concentración es extraordinaria.

Para terminar, no quisiera dejar una importante pregunta de lado: ¿un genio nace o se hace? Dutton se pronuncia por lo primero: “Si entrenas a aquellos que no son genios, no los volverás genios”, en tanto Michael Howe –autor de “Genius explained”– argumenta que la genialidad es una combinación de personalidad, medio ambiente y trabajo, trabajo y más trabajo.