Canibalismo con mirada femenina

“Nada estimula tanto la virtud como los temores del vicio”
Justine o los infortunios de la virtud – Sade

La prohibición impuesta por cánones morales es lo que entendemos como “tabú” y a pesar de que al paso del tiempo nos vamos deshaciendo de algunos de ellos, también se van creando nuevos: es parte inherente de nuestra interacción social su imposición. Años atrás, el sociólogo Levis Strauss señaló los principales tabúes de la humanidad, entre los cuales destaca el canibalismo, columna vertebral de la cinta “Voraz”, de la directora francesa Julia Ducournau, quien lo utiliza como detonante para realizar una fuerte crítica a la manera en la que el cuerpo femenino es retratado en pantalla: como objeto de deseo; generalmente las mujeres son las deseadas, no las que desean. Basándose en ello, decide presentar un personaje femenino que desea, que va viviendo su camino de despertar sexual y que es caníbal.

“Voraz” nos narra la historia de Justine, una chica vegetariana de 16 años que a su temprana edad logra entrar a la escuela de veterinaria, donde, tras una novatada en la que es obligada a comer carne cruda de un animal, se le despertará un inexplicable -de inicio- deseo voraz por seguir consumiendo carne. Cabe destacar que la elección del nombre Justine para la protagonista no fue arbitraria, ya que guarda estrecha relación con la Justine del Marqués de Sade que, al igual que nuestra protagonista, vive un proceso duro de despertar sexual. Por otro lado, es interesante la manera de retratar el canibalismo por parte de la directora: generalmente vemos en el cine al caníbal como una especie de “monstruo”. Tenemos los claros ejemplos del amadísimo Hannibal Lecter, o de la polémica “Holocausto caníbal”; sin embargo, independientemente del género, las cintas con personajes caníbales comparten la característica en común de señalarlos como si fueran “otros”, los “no humanos”; su afición culinaria los acerca más a la monstruosidad y los aleja de la humanidad. Mientras que en el caso de “Raw”, la protagonista caníbal es mostrada en su faceta más humana, su preferencia no la convierte en una asesina, solo es una metáfora sobre la violencia del despertar sexual femenino. No se presenta al canibalismo como un acto aplaudible, sin embargo, tampoco se reprocha como una cualidad no humana; si la sociología lo ha catalogado como un tabú es porque es parte de nuestra naturaleza, la parte que no deseamos y que por supuesto es imposible mantener despierta si pretendemos ser parte adaptada y aceptada en la sociedad en la que nosotros convivimos.

“Voraz” no es una película perteneciente al género del terror. En palabras de la directora, se trata de una mezcla de comedia, drama y horror corporal. La publicidad engañosa del filme, principalmente atribuida a la difusión realizada por los medios que la vendían como “un festín de terror” o “la película más violenta de la historia” decepcionará a quienes acudan a ella buscando encontrar gore, esta película no pretende impresionar a nadie por su contenido gráfico, pretende invitar a una reflexión sobre nuestra propia humanidad. Si a una película que hace esta invitación le sumamos un bellísimo trabajo de fotografía y momentos tan hilarantes que nos otorgarán un respiro después de sus momentos dramáticos, nos encontraremos frente a una obra que trascenderá.

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