El permiso para agredir a la prensa…

A Andrés Manuel López Obrador, el que se la hace… ¡la paga!; y su arma predilecta es el desprestigiar a quien haga señalamientos sobre su administración; así quedó de manifiesto -una vez más- el pasado 31 de marzo.

“Resulta que esa asociación que se llama Artículo 19 está financiada por empresas extranjeras, hasta por el Departamento de Estado (…); pero además, toda la gente que tiene que ver con Artículo 19 pertenece al movimiento conservador que está en contra nuestra”, acusó, al hablar sobre el informe del Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos; en el que -con base en un reporte de esta organización y de Signa Lab-ITESO- señaló que la directora de Notimex, Sanjuana Martínez, había orquestado ataques contra periodistas.

Artículo 19, por cierto, consigna claramente en su portal que -por ejemplo- en 2019, el 59.5% de sus ingresos fueron concedidos por fundaciones privadas internacionales, el 40% provino de representaciones diplomáticas en México y agencias de desarrollo.

El 23 de marzo -por otro lado- Artículo 19 presentó su informe anual sobre libertad de expresión, acceso a la información y respeto de derechos humanos en México, denominado “Distorsión: el discurso contra la realidad”; un duro reporte en el que exponía las prácticas de estigmatización de la prensa, censura, violación de los derechos humanos, debilitamiento de las instituciones creadas para hacer contrapeso al poder y desinformación que han prevalecido en el gobierno de López Obrador.

Para esta organización independiente, apartidista y sin fines de lucro -fundada en Londres en 1987, con el objetivo de promover y defender los derechos de libertad de expresión y acceso a la información- el discurso oficial alteró la percepción de la realidad sobre los derechos humanos en el país, cada 13 horas hubo una agresión contra la prensa, se registraron 692 ataques contra medios de comunicación y periodistas (seis fueron asesinados) y la publicidad oficial se concentró en diez empresas de información.

El informe contenía, incluso, un capítulo titulado “El permiso para agredir a la prensa” en que señalaba: “Desde el Estado, los ataques comienzan con un discurso oficial de dos caras: una que le dice a la población general que todo está bien y otra que ataca y justifica agredir a la prensa. Este discurso oficial estigmatizante comenzó a gestarse en 2018, con la elección de López Obrador, y se consolidó durante 2019. En 2020, la estrategia ya no es exclusiva del presidente, sino que diversas personas servidoras públicas y particulares ya la usan como una herramienta para amenazar y silenciar las voces disidentes”.

Este hecho seguramente molestó al presidente y por ello, en respuesta, arremetió en contra de la organización; sin embargo, por más que intente desacreditarla, su informe refleja en forma sublime la realidad que la prensa está padeciendo en México.

Y ¡vaya que la estrategia del presidente ha generado reacciones en cadena de otros sevidores públicos! Baste recordar a Hugo López Gatell, quien al ser cuestionado acerca de que México había alcanzado los 200 mil fallecidos por Covid-19, acusó irresponsablemente una “afición” de los medios por concentrarse en el lado más triste de la epidemia: “No estoy seguro que 200 mil familias le hayan conferido esta capacidad de representación a estos medios y a sus accionistas, a sus propietarios que, como ha señalado el presidente, representan precisamente diversos grupos de interés económico, político que están en contra de los cambios que están ocurriendo en esta etapa del gobierno”.

Y de sus seguidores en redes sociales -por ejemplo- cuando en la mañanera algún reportero lo ha cuestionado: “Los periodistas ayudarían mucho si hicieran su trabajo con ética, pero el metal los pierde”: C Ruiz Rincon; “Los periodistas son unos mercenarios de los zarrapastrones corruptos”: Alma Rodríguez; “Ya prensa pendeja dejen trabajar, ya cambio el pais, ni un paso atrás presidente esa prensa carroñera”: Elvia Perez; “Me encanta mi Presidente, puro temple y aparte dejar apaciguados a periodistas “tensos”, les manda vacunas de humor”: Carmelita Curiel (SIC).

… es pues, la venganza artera del Sr. Presidente.