Las cartas del presidente…

Las cartas han sido la principal forma de comunicación del presidente López Obrador. Foto: Especial
Las cartas han sido la principal forma de comunicación del presidente López Obrador. Foto: Especial

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha recurrido a la expresión escrita a través de misivas que en un principio iban dirigidas a alguien en particular, pero actualmente las ha hecho públicas; no se sabe si esta acción es una mera estrategia mediática o parte de un “legado”

Las cartas han sido para Andrés Manuel López Obrador una forma de expresión escrita a la que recurre con frecuencia. En principio, sus misivas iban dirigidas a alguien en particular; sin embargo, posteriormente él mismo las ha hecho públicas, fundamentalmente en sus ruedas de prensa mañaneras.

Y más allá del contenido de cada uno de estos escritos epistolares, polémicos en sí mismos, cabe preguntarse si se trata de una mera estrategia mediática de comunicación del presidente de la República o si estos documentos constituyen parte de un “legado” en el que se constituye a sí mismo como el artífice de una gran transformación del país.

AMLO, instalado en un mundo imaginario…

De acuerdo con el académico e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ, Ricardo Rivón Lazcano, López Obrador tiene la intención de pasar a la historia como uno de los mejores presidentes del país, aunque -acotó- “Me parece que él está instalado en ese mundo imaginario de la historia que algunos historiadores llaman la ‘historia de bronce’, es decir, la historia de los grandes personajes; y esos grandes personajes de nuestro pasado, su instrumento de comunicación eran justamente las cartas, el género epistolar”.

Explicó –asimismo- que el mandatario, su jefe de prensa y su equipo de comunicación saben que pueden utilizar ese mecanismo para tener seducida, informada y atenta a la ciudadanía objetivo “para mantener la atención de toda esa población que votó por él, con la esperanza de que iba a tener un gobierno completamente distinto y que se iba a dar en la realidad su promesa de una transformación clara, evidente”.

Sin embargo, para el analista, la estrategia de tratar de construir una nueva realidad desde el lenguaje, la comunicación -es decir, la búsqueda del hombre nuevo- muestra que se encuentran atrapados entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

“Y ahí hay una amalgama de la forma de comunicación de siglo XIX que le fascina al presidente -y seguramente a la gente cercana a él- y toda la intencionalidad político-ideológica de la comunicación de la primera mitad del siglo XX con las grandes potencias; pero detrás de toda esa lucha están las grandes ideologías del liberalismo, el comunismo, el socialismo, un poco el conservadurismo”.

Aunque –puntualizó- esto hace que López Obrador pierda un poco de la mirada objetiva de la realidad actual: “La globalización es un hecho, los nacionalismos ya dieron lo que tenían que dar; lo cual no quiere decir que estén muertos y sepultados. Y ya sabemos que no pueden dar gran cosa y el presidente trata de revivir esa vida sentimental de México. Yo no creo que vaya a tener gran éxito, pero lo está intentando”.

Cuestionado sobre si AMLO intenta construir por esta vía un legado ideológico para sustentar su Cuarta Transformación y que el día de mañana las futuras generaciones puedan recordarlo como él alude a Juárez y a Madero, Rivón Lazcano expuso: “Yo creo que sí y algo que podría soportar esta inferencia es la intención que traen muy clara de modificar los contenidos de los libros de texto gratuito, ahí van a hacer otra serie de movidas para poner a tono con este asunto de la cartilla moral (la versión actual) y de la eocnomía moral; cosa que han hecho los regímenes de toda la historia: tratar de elaborar la narrativa de su gobierno, lo que tratan de hacer es que la gente tenga elementos de lenguaje, de imaginación simbólicos para interpretar la realidad al gusto de ellos”.

Está cuidando no caer en el diálogo directo…

Por su parte, el también académico e investigador Manuel Basaldúa Hernández consideró que al recurrir a esta forma de comunicación, López Obrador muestra una debilidad.

“Está cuidando no caer en el diálogo directo, porque él es un hombre que se sabe temperamental y no ha tenido la visión de acudir a su gabinete. El gabinete está totalmente desaparecido, está subyugado a su voluntad y entonces este medio epistolar, que efectivamente ha estado utilizando para bien o para mal, es una forma de mediar; de tener al menos un momento para poder repensar, no sobre el bien que le hace a los demás, sino sobre su estrategia para poder imponer parte de sus caprichos, parte de lo que él piensa como una acción ya ni siquiera de gobierno ni de Estado, sino de su idea de la Cuarta Transformación que él tiene y que en su imaginario piensa que está ocurriendo”.

El doctor en Antropología Social describió la clase de legado que representarán estas cartas: “Me parece que este tipo de documentos lo único que van a tener -no puedo decir incluso valioso- lo único que van a tener como dato es la forma de ejercer el poder de manera vertical; ni siquiera es posible tenerlos como documentos históricos porque incurre en mentiras, imprecisiones y citas falsas, inapropiadas para el evento al cual está dirigido y que muestran también una forma autoritaria de ejercer el presidencialismo en este siglo XXI”.