Las trabajadoras del hogar, entre el COVID, la discriminación y la falta de seguridad social

Al 22 de marzo de este año, en el estado de Querétaro solamente han sido registradas 435 trabajadoras domésticas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social

En el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se conmemora este 30 de marzo, el debate sobre temas como la discriminación, la falta de leyes que las amparen y la necesidad de establecer un pago digno por su labor y derecho a la protección social ha sido permanente, particularmente en el marco de la pandemia por el COVID-19.

Araceli Moreno García cambio su vida laboral de oficinista desde hace seis años, para trabajar en el hogar y compartir más tiempo con su familia. Sin embargo, actualmente se desempeña como trabajadora doméstica en dos hogares, pero, con la llegada de la pandemia del COVID-19, en ambos -como medida preventiva- suspendieron sus servicios hasta por cinco meses; en uno de ellos no recibió pago alguno, pero con lo que percibió del otro pudo solventar sus gastos más o menos.

“Sí me afectó un poquito, porque en una de las casas a donde voy a trabajar me descansaron, porque son tres personas de la tercera edad: 97, 89 y 85 años, y tenían miedo de contagiarse; en ese trabajo no me pagaron, entonces, pues, sí recibí menos ingresos. En la otra casa también me descansaron como cinco meses, pero la señora me pagó completamente mis semanas tal cual y, pues, ahí con eso salimos adelante en aquellos meses”.

La señora agregó que esta situación se regularizó en el mes de enero y ahora gana 400 pesos al día, cantidad que consideró justa porque tiene un horario flexible y sus labores solo son limpiar; mientras que, en otros trabajos, las trabajadoras domésticas también tienen que preparar alimentos.

Aunado a esto, ella identificó que, desde su regreso al trabajo, en su día a día sí hubo cambios y tuvo que adaptarse a una nueva forma de trabajo, con las medidas sanitarias como el uso de cubrebocas, careta y gel antibacterial, elementos básicos que la deben acompañar en todo momento durante sus actividades.

“Me sanitizo antes de entrar, uso cubrebocas en todo momento, me lo pongo al salir de mi casa y me lo quito hasta que regreso; también mientras trabajo uso una careta; otro ejemplo es en el transporte público: llevo el dinero justo para no recibir dinero, uso una toallita para poner en el asiento y sentarme; llevo otros zapatos para cambiármelos antes de entrar a la casa, uso gel constantemente”.

En cuanto a la seguridad social, Araceli Moreno dijo que no está inscrita en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y reconoció estar preocupada por su futuro.

“La verdad es que sí he escuchado un poquito de ese programa, pero así a fondo no sé de qué se trata; donde trabajo, pues, tampoco me han comentado al respecto. Sí es un tema que me preocupa y de hecho sí me gustaría tener una pensión; así como por el seguro, la verdad es que sí me gustaría, pero, pues, de momento no cuento con esto”.

Discriminación y lejanía de la familia…

Para Anahí López Figueroa, una joven trabajadora del hogar que a sus 20 años ha transitado por otros dos empleos domésticos en los últimos cinco años, la discriminación la ha vivido a través de insultos hacia su persona y otros que demeritan su labor, regularmente de personas de su mismo lugar de origen.

“Me ha pasado que cuando salgo con mis amigas a alguna parte, claro, antes de la pandemia, nos hemos topado con personas que vienen del mismo lugar que nosotras y que creen tener un mejor empleo, debido a los estudios que realizaron, y nos han criticado diciéndonos que somos unas ‘sirvientas’ e ‘indias’, pero yo sé que el trabajo que estoy haciendo es honrado y no perjudico a nadie. Entonces, sí hemos recibido insultos muy feos de personas externas, mas no de las personas donde trabajamos”.

La joven actualmente labora de planta en un hogar donde percibe alrededor de 250 pesos diarios por actividades como hacer el desayuno, la comida y la limpieza de la casa en general. En su caso, su remuneración económica no resultó afectada por la pandemia, porque pudo conservar su trabajo; no obstante, para prevenir contagios, no ha podido visitar con frecuencia a su familia.

“Con lo de la pandemia mi trabajo como tal no tuvo muchos cambios, la verdad, estuvo tranquilo. Lo de ir a mi casa sí estuvo un poco complicado, porque está un poquito lejos de Querétaro, le pensaba en ir por lo del transporte con esto de la pandemia, pues tenía un poquito de miedo a que si viajaba en el camión, pues, de cualquier cosa podía contagiarme tanto yo como a mi familia; entonces, casi no estuve yendo a mi casa. Voy un fin de semana como cada dos meses, si no es que luego me tardo más en ir”.

Anahí López tampoco está registrada ante el IMSS y aunque hasta el momento no se ha contagiado de COVID-19, ni ha presentado enfermedades que requieran seguimiento médico, reconoció que en ocasiones se pone a pensar en el futuro.

“No, no tengo seguro; afortunadamente no me he contagiado de COVID-19, pero pues sí a veces, muy de vez en cuando, me pongo a pensar, pues, en una pensión o jubilación, en ocasiones me entra esa cosquillita”.

Empleadores deben registrar a las PTH al IMSS

En abril de 2019, el IMSS lanzó una prueba piloto de afiliación para las Personas Trabajadoras del Hogar (PTH) y posteriormente anunció una segunda fase, en la que se simplificaron los procesos de inscripción y el pago de cuotas obrero-patronales mediante la plataforma de la institución, además de que desde agosto de 2020, con las modificaciones a la “Ley del Seguro Social”, el empleador es el sujeto obligado para registrar a la PTH.

A través de este programa, con corte al 22 de marzo de 2021, en el estado de Querétaro han sido aseguradas únicamente 435 trabajadoras domésticas, de las cuales 392 corresponden a la subdelegación de la capital y 43 a San Juan del Río.

El programa contempla que las afiliadas al IMSS pueden acceder a servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos y atención obstétrica; incapacidades; seguro por invalidez y vida; fondo para el retiro; así como prestaciones sociales, dentro de las que se encuentran velatorios y guarderías. Los beneficiarios pueden ser hijos, padres y cónyuge o concubino.

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