El acuerdo de la hipocresía

“Hoy firmamos el Acuerdo Nacional por la Democracia con la gobernadora, la jefa de gobierno y los gobernadores del país. Todas y todos nos comprometimos a garantizar elecciones libres, limpias y respetar la voluntad del pueblo”, informó en Twitter, el pasado martes 23 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador…

Y ahí estuvieron las y los gobernadores: las y los fieles a la 4T, las y los de CONAGO, los de la GOAN y los de la Alianza Federalista… excepto el de Jalisco, Enrique Alfaro; y el de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.

Pero no faltó el de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca; quien acusó que las denuncias en su contra ante la Cámara de Diputados no fueron producto de la casualidad, sino de una persecución política “directamente de Palacio Nacional”… frente a él ─en el presídium─ el mismísimo Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República; quien solicitó el juicio de procedencia contra aquel por los delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal equiparada…

Tampoco faltó el de Chihuahua, Javier Corral, quien sobre su anfitrión en Palacio Nacional ha declarado: “Es ruin, es vulgar la manipulación que hace el gobierno de la República de la información. Lo primero que hay que lamentar es la tragedia de México. Haber pasado de un presidente corrupto y corruptos como lo fue Peña Nieto, a un Presidente que siembra el odio, que manipula y falta a la verdad”.

Todos estuvieron ahí, sentaditos frente al Presidente… muy calladitos… aunque no precisamente por los cubrebocas; sino porque ni siquiera les permitieron hablar…

Asistieron a pesar de las acusaciones en contra de muchos de ellos, en la mañanera, dos días antes: “Todavía en la elección pasada de legisladores en los estados se metieron los gobiernos (…) En las otras elecciones se metieron los gobernadores, pero ya eso no va a volver a suceder. Hubo lugares en donde carro completo para el partido del gobernador, no perdieron un solo distrito, como era antes. Eso ya no”…

Y respondieron al llamado también a pesar de los “moditos” de López Obrador: “Afortunadamente todos aceptaron la carta que envié para hacer un acuerdo en favor de la democracia, pero que no estén pensando, que nadie esté pensando de que es pura faramalla”.

Se presentaron, aunque en la misiva del 23 de febrero, él ya les había leído la cartilla: “Concretamente, les exhorto a que no intervengamos para apoyar a ningún candidato de ningún partido; a no permitir que se utilice el presupuesto público con fines electorales; a denunciar la entrega de dinero del crimen organizado o de la delincuencia de cuello blanco para financiar campañas; a impedir la compra de lealtades o consciencias; a no traficar con la pobreza de la gente; a no solapar a tramposos o mapaches electorales; a evitar el acarreo y el relleno de urnas, la falsificación de actas y todas esas abominables prácticas ilegales y antidemocráticas que deben quedar en el pasado de manera definitiva”.

Se congregaron y avalaron entonces el manto de amnesia con el cual el mandatario se cubrió a sí mismo: “Por mi parte, les manifiesto que actuaré como siempre, con absoluta rectitud y en defensa de la soberanía popular”… y por ende, su comportamiento en relación con la candidatura de Félix Salgado Macedonio…

Y pese a que en la “absoluta rectitud” del presidente no tenga cabida el árbitro electoral, ausente en la ceremonia… “Yo no tengo elementos para decir que son autoridades imparciales”, confesó dos días después del evento, tras sentenciar: “Existe una estrategia política en contra nuestra para que el movimiento de transformación no tenga mayoría en la Cámara de Diputados”.

Así las cosas, el ritual en Palacio se antoja ─usando el mismo término de López Obrador─ “una faramalla” que dio pie al Acuerdo de la Hipocresía…

Porque, parafraseando también el tuit que AMLO lanzó precisamente el Sábado de Gloria del 2019 ─en alusión a Mateo 23:27-32: “¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad”─ son como sepulcros blanqueados…