Ya viene la semana laboral de tres días

Imagínate escribiendo esto dentro de un año: “Querido diario: Hoy lunes me dio mucha flojera ir a la oficina, sobre todo porque ahora no tengo que presentarme a trabajar los viernes. Mañana martes tengo que levantarme temprano una vez más, pues tengo junta en el corporativo para acordar el plan de negocios. Lo bueno es que, como los miércoles también hago ‘home office’, podré darle una avanzada al plan de negocios mientras me echo mi güisquito en las rocas”.

Aún en los escenarios pesimistas, es probable que dentro de un año el bicho del coronavirus esté bastante más controlado. No se trata, pues, de que bajemos la guardia, sino de que empecemos a vislumbrar lo que viene. Si es así, ¿por qué escribiste en tu hipotético diario que ya no tendrás que ir a trabajar los miércoles ni los viernes, si lo más posible es que para entonces ya hayas podido regresar a tu rutina normal de oficina? Por una razón muy sencilla: todo parece indicar que la jornada laboral tradicional se reducirá en numerosas empresas al terminar la pandemia, ya que los directivos se están dando cuenta de que su gente resulta más productiva trabajando desde casa.

Nicholas Bloom, un profesor de la Universidad de Stanford, publicó esta semana un artículo en “The Guardian”, en el que afirma que compañías tan poderosas como Google, Facebook y el banco HSBC están considerando implementar jornadas laborales híbridas al concluir la pandemia. Lo más probable es que se inclinen por el llamado “plan 3-2”: tres días de trabajo en la oficina y dos de ‘home office’, igualito que en tu imaginario diario personal del primer párrafo.

Tal vez te preguntes: “Ok, si la gente es más productiva trabajando en casa, ¿por qué no están contemplando estas empresas que sus empleados hagan ‘home office’ toda la semana?”. Bloom responde que esto se debe a que las juntas de trabajo tradicionales favorecen la creatividad:

“Muchos de nosotros somos más creativos en situaciones cara a cara, trátese de reuniones, conversaciones a la hora del ‘lunch’ y en diversas situaciones grupales”. Por otro lado, un estudio realizado por el citado catedrático le permitió concluir que los empleados que laboran en el espacio doméstico elevan su productividad hasta en un 13 por ciento. Por ello, el “plan 3-2” tiene su propia lógica: los dos días que te reúnes con tus colegas en el espacio laboral les permitirán generar, juntos, nuevas ideas y los otros tres, en casa, harán posible la concentración para desarrollarlas.

Sin embargo, no todos se muestran tan optimistas como Bloom y estas compañías. Uno de los más prominentes críticos del ‘home office’ es el filósofo sudcoreano Byung-Chul Han, quien sostiene que el teletrabajo cansa, incluso más que el realizado en la oficina. En un ensayo reciente se pronunció de esta manera: “Durante la pandemia nos sentimos más agotados que de costumbre. Hasta la inactividad a la que fuerza el confinamiento nos fatiga”. Para sustentar su postura, Han plantea que la falta de contactos sociales contribuye a que nos sintamos faltos de ánimo e incluso deprimidos. De ahí que haya bautizado al coronavirus como el “virus del cansancio”.

De acuerdo con tu propia experiencia, lector / lectora, ¿a quién le darías la razón, al profesor de Stanford o al filósofo oriental? Se reciben apuestas.