Joe Biden envía a Kamala Harris para atender crisis en frontera con México

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, envió a la vicepresidenta Kamala Harris para atender la crisis en la frontera con México. Foto: Especial
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, envió a la vicepresidenta Kamala Harris para atender la crisis en la frontera con México. Foto: Especial

Ante la crisis migratoria y humanitaria, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, envió a la vicepresidenta Kamala Harris para atender la situación en la frontera con México

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, encargó a la vicepresidenta Kamala Harris la gestión de la creciente llegada de migrantes a la frontera con México, una situación que ha azuzado las críticas contra el gobierno.

«No puedo pensar en nadie más calificado», afirmó Biden a los periodistas en una reunión en la Casa Blanca junto a Harris y los jefes del Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas; y del Departamento de Salud, Xavier Becerra.

El mandatario estadounidense afirmó que le encargó a Harris «una dura tarea», refiriéndose al aumento de la llegada de migrantes indocumentados, sobre todo niños no acompañados, a la frontera sur.

«Cuando ella habla, habla por mí», dijo Biden sobre su vicepresidenta.

Este miércoles, la Casa Blanca envió una delegación de congresistas a la frontera con México para visitar un centro para migrantes en Carrizo Springs, en Texas.

Harris reconoció que Estados Unidos necesita aumentar la capacidad de procesar las demandas de asilo y de acoger a los migrantes, principalmente personas de América Central que huyen de la pobreza, la violencia y los desastres naturales.

«Es un gran problema», dijo en una entrevista con la cadena CBS, en la que también afirmó que el gobierno heredó una estructura muy maltrecha de la anterior administración, que además defendió una política muy agresiva contra la inmigración irregular.

La promesa de Biden de mantener una política migratoria más humana se ha complicado con el aumento de la llegada de personas, que pone una fuerte presión en la frontera, aunque el gobierno se niegue a catalogar la situación como una «crisis».

«Hay niños que se presentan en nuestra frontera que huyen de la violencia, que huyen de la persecución, de situaciones terribles, pero no es una crisis», puntualizó esta semana la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

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