Cherry o el enfermizo amor que dejó la guerra

Juan José Llamas Macías

Me aventuro a escribirles sobre una historia que ha levantado críticas de todo tipo frente a una audiencia que pareciera ser cada vez más exigente en la forma en que se narran las historias y en la credibilidad de las mismas. Esto tendrá que ser un arma de doble filo, porque vamos a llegar al punto donde algunas películas nos parezcan fantásticas y cuando menos lo pensemos encontraremos detractores de lo que nosotros podríamos considerar una obra maestra del cine. No importa, al final todo el cine no es para todos. Justo esto está pasando con “Cherry”, la nueva producción cinematográfica dirigida por Anthony y Joe Russo, y protagonizada por Tom Holland, quien da vida a un veterano de guerra trastornado que se refugia en las drogas y en un amor “enfermizo” pero leal. La premisa ya ha sido contada y podríamos mal definirla como una mezcla entre “Trainspotting” y “House of cards”, manteniendo una narrativa propia de Hollywood, donde a la distancia se percibe un gran trabajo de cinematografía que solo se cae cuando los personajes rompen la cuarta pared sin justificar el porqué.

Quiero contarles lo que me transmitió para que de esta forma se sumen a la aventura de verla y decidan ustedes mismos si logra o no mover sus vísceras y frustraciones del pasado, independientemente de cuáles sean: el personaje principal es un tipo enamorado y comprometido con sus decisiones, aunque las haya tomado con el intestino, el corazón y no con la cabeza. Es un tipo de esos que aman las sensaciones que produce el amor y que está dispuesto a pelear por encontrarle significado a la vida que desde su perspectiva adolescente, carece de sentido. Es así como decide sumarse al ejército de los Estados Unidos. Nos enfrentamos a un tipo que fue a la guerra y vuelve trastornado. Es verdad que las secuencias de guerra no suman y están desarrolladas con suma pobreza fílmica, pero la historia no va para allá. El amor y desamor envuelven al personaje en una verdadera odisea que lo lleva al límite, su amada cae en las adicciones con él y pisan tan fuerte en este submundo que se ven obligados a recurrir al robo de bancos para sostenerse.

No quiero irme sin decirles que Tom Holland algún día encarnó ni más ni menos que a Spiderman. Es por esto por lo que llegué al filme con cero expectativas sobre él y terminé gratamente sorprendido con su nivel de compromiso hacia su personaje. No se queda atrás la grandiosa interpretación de Ciara Bravo…Ya ustedes juzgarán, pero acá les vacío mi brevísima conclusión.

La película narra el amor que debería ser prohibido por manipulador, pero es altamente deseado y saboreado. Narra el valor de la amistad verdadera, esa que se achica con sinceridad ante los problemas cotidianos y no tiene pena en “correr al otro lado”. Y, por último, narra las atrocidades que deja la guerra a su paso. Nada bueno puede salir de la guerra, porque al final se trata con seres humanos que regresan a casa con el alma y el corazón destrozados, persiguiendo un pasado que no formará parte de su futuro… igual que la pandemia que nos aqueja hoy día, con la sencilla diferencia de que el encierro nos ha hecho ser mejores en muchos aspectos… la guerra no.

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