Impacto del COVID-19 en las mujeres

Especialistas, activistas y profesionales de la psicología coinciden en que debido al confinamiento se provocaron impactos específicos en las mujeres, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos

En el marco del Día Internacional de la Mujer y a unos días de que se cumpla un año del primer caso confirmado de Covid-19 en Querétaro, profesionales de la psicología, investigadores, especialistas y activistas han plasmado en diversas publicaciones que con la llegada del confinamiento se provocaron impactos específicos en las mujeres, tanto al interior de los hogares como fuera de ellos, en los ámbitos de la salud y la economía, entre otros.

Tal es el caso de la señora Eréndira Mejía Fuentes que, ante la suspensión de clases presenciales, se ocupó del cuidado de sus hijos en casa, de manera que, en junio de 2020, renunció a un trabajo temporal que recién había conseguido al inicio de la pandemia, con el que “más o menos” solventaba la falta de ingresos de su esposo, comida para cuatro personas, servicios del hogar y materiales que su hijo menor necesitaba para las actividades escolares.

“La pandemia nos agarró cuando mi esposo estaba sin trabajo, entonces, inmediatamente me puse a buscar actividades, porque veíamos que esto se iba a venir pesado; afortunadamente encontré un empleo que yo sabía era temporal, pero nos ayudó bastante para seguir viviendo. Al poco tiempo mi marido entró a trabajar y, pues, tuve que renunciar, porque ¿quién se queda con los niños? Ya va a ser un año y ellos ni para cuándo regresen”, narró.

La señora relató que al momento de tomar la decisión de renunciar a su trabajo sintió una gran tristeza y frustración, pues a pesar de que a lo largo de su vida la mayor parte de las veces se ha empleado en trabajos temporales o de “corto alcance” -como ella los calificó-, en su mente gira la idea de que las mujeres “siempre tienen que sacrificar más que un hombre” y que la pandemia ha servido para demostrar con verdaderos testimonios lo que “los estudiados” siempre han mencionado, pero que poco se demostraba.

“No me quejo de mi familia, ni de mi vida, ni de lo que supuestamente me corresponde hacer, pero sí creo que las mujeres al final de todas las circunstancias y de todo lo que nos toca vivir a cada una de nosotras, por lo regular sacrificamos más. Cuando trabajo me siento una mujer más completa y sin duda no lo voy a dejar de hacer; ahorita también por las circunstancias tenemos que cuidarnos, pero en cuanto pueda, volveré a solicitar trabajo”.

Huellas de la pandemia…

Otro caso es el de una mujer que debido a un proceso legal que enfrenta prefirió que no se revelara su nombre; sin embargo, decidió dar a conocer la experiencia que dejó -ella describe- “una huella en su vida”, cuando la contingencia sanitaria por la pandemia de Covid-19 se tradujo en diferentes tipos de violencia hacia su persona.

Su testimonio inició con el relato de su vida cotidiana, pasajes de la infancia, su formación profesional y su vida personal, donde hizo una detallada descripción de la transformación que observó en su pareja, cuando el confinamiento los mantuvo conviviendo las 24 horas, los siete días de la semana.

“Yo pensé que teníamos una relación común y corriente, de esas que, pues, normal, discutes por desacuerdos, por la diferencia de pensamiento, personalidad, esas cosas que hasta la misma familia y los amigos te dicen que es el pan de cada relación. Conforme pasaban los días, nuestro día a día se convirtió cada vez más caótico y la relación insoportable: de todo peleábamos, de cualquier cosa me gritaba, hasta el punto de llegar a los empujones y en una ocasión la violencia fue mayor”.

Ella reconoció que posiblemente a esta persona, como a ella y como seguramente a miles de otras en el mundo, la pandemia les ha causado desesperación, frustración e impotencia, porque su estilo vida cambió, porque los planes a un futuro corto o mediano se han visto truncados; no obstante, dijo que varias horas en sesiones psicológicas le han costado -y no se refirió a lo económico- para saber que las mujeres no deben permitir ninguna manifestación de violencia en sus diferentes tipos.

“Sí creo que ahorita la mujer está mucho más expuesta a circunstancias adversas, sí creo que en estos momentos nosotras las mujeres no tenemos muchos espacios a dónde recurrir; sin embargo, es importante transmitir a todas y cada una de ellas que tenga los ojos bien abiertos y renuncie a acciones que atentan contra su estabilidad física y emocional”.

Confinamiento aumentó demanda de apoyo de organizaciones

Liliana Gutiérrez Leal, integrante de la Coordinación del Frente Feminista Nacional, conformado por más de 100 organizaciones a nivel nacional, Capítulo Querétaro, aseveró que desde el inicio de la pandemia incrementaron de manera “impresionante” los casos recibidos en las organizaciones de la sociedad civil que brindan atención y acompañamiento a las mujeres en diferentes problemáticas que afectan su vida, pues pasaron de recibir un par de casos al mes hasta a 10 casos por semana.

La activista puntualizó que con la llegada de la contingencia sanitaria se vieron mermadas las condiciones operativas de las instituciones procuradoras de justicia o de espacios donde brindan atención primaria a las mujeres, lo que se tradujo en una sobredemanda de apoyo en las diferentes organizaciones y colectivas asentadas en la entidad que, mucho antes del confinamiento, conforman una red local y han dado cuenta de que las afectaciones en diversos ámbitos de la vida de la mujer se dispararon con la llegada de la pandemia.

Gutiérrez Leal agregó que en el Informe Nacional Alterno Beijing+25 que el Frente Feminista Nacional realizó en el 2020, puntualmente en el estado de Querétaro, y de acuerdo con los registros del Instituto Queretano de las Mujeres (IQM), esta institución pasó de recibir de entre 250 y 300 casos de violencia en un mes, antes de la pandemia, hasta 680 casos, en mayo de 2020.

“Encontramos que las afectaciones en el tema de violencia mucho tienen que ver con el confinamiento. Muchas de estas mujeres tuvieron que pasar más tiempo al interior de los hogares con los agresores; que en la mayor parte de estos casos los agresores son hombres de la misma familia, entonces, al no salir a sus lugares de trabajo, y que en el mejor de los casos pudieran trabajar desde casa, generó que estuvieran las mujeres más expuestas a vivir algún tipo de violencia”, explicó.

Retroceso en el desarrollo personal, económico y de salud

En la esfera de lo laboral, la activista indicó que antes de la pandemia en Querétaro la fuerza laboral estaba integrada en un 30 por ciento por mujeres, pero una vez llegado el confinamiento, este porcentaje disminuyó hasta en un 10 por ciento, lo que la organización califica como un retroceso en los derechos humanos de las mujeres y una merma en su desarrollo personal y económico.

“Muchas tuvieron que dejar esta oportunidad de obtener los ingresos económicos y eso las deja en una situación de vulnerabilidad económica, porque al no tener ingresos, pierden también esta capacidad en la toma de decisiones por el ejercicio del poder por medio de la economía de sus parejas, además de que se les multiplicó el trabajo no remunerado, como labores de limpieza, clases en línea, entre otras actividades”.

Finalmente, declaró, sobre el ámbito de la salud, que también a lo largo de este periodo de pandemia ha habido un incremento en el consumo de tabaco y alcohol al interior de los hogares, e incluso de otras sustancias a las que antes recurrían una vez al mes o a la semana y ahora, por la crisis, su consumo ha sido cotidiano.

En el estado de Querétaro, 51% de la población son mujeres