A casi un año de confinamiento, no extrañan para nada salir de casa

Juan Carlos García Ramos, presidente del Coepsique, aseguró que aunque a algunas personas no les ha causado mucho conflicto permanecer en casa, podrían construir una serie de características o rasgos de personalidad como introversión, aislamiento o pasividad

Mientras para algunas personas permanecer en confinamiento por la contingencia sanitaria por el COVID-19 ha sido una tortura, para otras ha sido un periodo de reflexión y de paz que han disfrutado mucho.

Este es el caso de Regina Sixtos Ledezma, de 13 años, a quien permanecer en casa le ha servido para estar tranquila y pensar qué es lo que le gustaría hacer en un futuro.

“Permanecer en casa desde que inició la pandemia ha sido muy bueno para mí, porque además no soy de esas personas a las que les guste mucho salir porque me causa mucho pánico estar rodeada de tanta gente y en medio de tantos sonidos”.

Aseguró que a casi un año de que inició el confinamiento, cumple, como la mayoría de los adolescentes, con asistir a clases en línea, hacer la tarea y entregarla en tiempo y forma.

“Tengo 13 años y curso el segundo año de secundaria, y estar encerrada ya casi un año ha sido muy bueno para mí, porque me gusta mucho estar aquí en casa, asistir a clase de manera virtual y estudiar”.

Afirmó que después de ayudar un poco con alguna tarea del hogar, aprovecha el tiempo para estudiar, bailar y, sobre todo, para pensar en ella.

“Limpiar me causa mucho placer, también me gusta mucho bailar y ahorita que he estado todo este tiempo en casa, pienso más en mí. A mí me ayudó mucho esto, porque yo estaba pasando por un momento muy horrible, estaba teniendo muchos signos de depresión y esto me ayudó a ya no sentirla”.

Explicó que aunque antes de la contingencia sanitaria pasaba casi todo el día fuera de casa, se sentía un poco sola porque no tenía muchos amigos.

“Estar en casa me sirvió para darme cuenta que los que tenía no eran realmente mis amigos, era el relleno del grupo, y estar así me ayudó mucho a saber elegir personas y saber realmente qué es lo que quiero”.

Otro caso es el de Roberto Lugo Martínez, un joven de 35 años, quien también este mes de marzo cumple un año de permanecer en casa.

“Afortunadamente en mi trabajo me permiten hacer ‘home office’, así que no he tenido necesidad de salir a ningún lado desde que inició esta situación y nos mantuvieron en casa los primeros meses; yo decidí quedarme así”.

Afirmó que como vive con sus padres, eso le ha permitido no tener que salir a hacer compras ni por ninguna otra situación.

“No extraño para nada salir de casa o andar en el relajo; lo único por lo que me gustaría salir es para cortarme el cabello, porque ya lo traigo largo, pero aun así no es algo que sea muy indispensable, así que puedo seguir así”.

Aclaró que tanto las reuniones laborales como las sociales las ha hecho a través de Zoom, lo que le permite seguir en contacto con su jefe, sus compañeros de trabajo y sus amigos, con quienes se conecta para jugar o platicar.

“Mis papás han respetado mi decisión y entre ellos se ponen de acuerdo en ir a comprar las cosas que hagan falta de despensa o mandado (…) yo ayudo en las tareas de casa y de alguna manera se compensa con no acompañarlos al supermercado”.

Finalmente, Santiago Martínez, de 90 años, quien aseguró que aunque tiene un año sin salir de casa ha disfrutado bastante estar así, pues en su hogar tiene todo lo que necesita: a su esposa, comida, un televisor y, sobre todo, la llamada diaria de sus hijos.

“He permanecido en casa todo un año, en febrero cumplí un año encerrado y no tengo mucha necesidad ni energía para andar en la calle y andar haciendo cosas que no debo”.

Señaló que de vez en cuando sus hijos acuden a visitarlo, pero siempre extremando las medidas de seguridad, es decir, en todo momento tanto él como sus hijos traen cubrebocas y mantienen la sana distancia.

Recodó que antes de permanecer en casa salía esporádicamente, especialmente cuando había una reunión o fiesta familiar en la vivienda de alguno de sus hijos.

“No tengo mucha necesidad de salir, sobre todo porque ahora mis hijos son quienes vienen a verme o me llaman todos los días por teléfono”.

Para Santiago, estar con su esposa, ver las noticias o de vez en cuando una película lo es todo y el salir o no para él es secundario.

“Estoy seguro que entre más se cuide la gente, más pronto saldremos de esta situación, pero lamentablemente hay gente que sigue sin creer que esta enfermedad causa muchos estragos y hasta la muerte; por eso lo mejor es seguirnos cuidando y permanecer en casa el tiempo que sea necesario”.

Aislamiento puede causar introversión: Coepsique

Juan Carlos García Ramos, presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro (Coepsique), reconoció que la pandemia ha generado para muchas personas un cambio en su vida cotidiana y en las actividades que realizan a diario, pero para muchas otras no ha implicado una mayor modificación, pues quizá se la pasaban en casa y sin mucha necesidad de salir más que por algún compromiso.

“Muchas personas prefieren estar en casa que salir de ella y a otras personas estar en casa no es algo que les agrade mucho y prefieren estar fuera, ya sea en el parque, trabajo, escuela o simplemente conviviendo con otras personas”.

Sin embargo, destacó que a quienes no les ha causado mucho conflicto permanecer en casa, pueden estar construyendo una serie de características o rasgos de personalidad de ser introvertidos, aislados, pasivos o receptivos.

“No hay un extremo de ansiedad, de desesperación o de angustia por salir de casa, al contrario, no se afligen por no salir, pero el estar en casa los lleva a ciertos escenarios de introversión, aislamiento y de poca comunicación verbal”.

Destacó que una vez que haya las condiciones para cambiar al semáforo verde y se regrese a cierta cotidianidad como la que se tenía antes de la pandemia, al trabajo, a la escuela y a socializar con los amigos, será difícil para muchas personas que ya se habían habituado a estar en casa.

“Al regresar a convivir a la escuela, trabajo o con los amigos puede haber situaciones adversas o difíciles, que les cuesta trabajo relacionarse o convivir”.

Enfatizó que tener la necesidad de salir y no hacerlo origina conductas impulsivas de salir de casa y aprovechar el estar con los amigos. Ser más expresivos, cariñosos y amorosos es una respuesta ante la contención emocional y física que se ha tenido durante todo este año que ha durado la pandemia.

“Para muchas personas estar en casa puede ser muy útil y no mostrar síntomas de depresión o angustia, pero muchas otras pueden pasar por un proceso de depresión y esta depresión tiene muchas características que están ligadas a alteraciones en el sueño, a la conducta alimenticia, la fatiga, el desánimo, el enojo, la irritabilidad y la desesperación; sobre todo cuando el deseo y necesidad de estar fuera de casa es mucho mayor”.

Mezclar otros problemas con confinamiento genera respuestas inadecuadas: Coepsique