Descenso de la fecundidad, asunto que involucra a la educación y economía

Según el INEGI, la tasa de participación económica de las mujeres creció 3.4 puntos porcentuales de 2000 a 2010 y 15.7 puntos porcentuales en los últimos 10 años

El promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más registró, en las últimas décadas, una tendencia a la baja. De acuerdo con los últimos tres Censos de Población y Vivienda, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el año 2000, a nivel nacional, el promedio se ubicó en 2.6; para el 2010, fue de 2.3, y en el 2020, alcanzó 2.1.

El estado de Querétaro no fue ajeno a esta situación, ya que, para el año 2000, el promedio de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más fue de 2.6; en 2010, registró 2.3, y, en el 2020, apenas alcanzó 1.9, cifra menor a la registrada a nivel nacional e, incluso, una de las más bajas del país, según datos del INEGI.

Para la coordinadora de la Especialidad en Familia y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Carmen Sulima García Falconi, el descenso de la fecundidad tiene su origen en diferentes factores, tales como la economía y la educación.

Más educación, menor número de hijos

La académica mencionó que, en décadas recientes, las féminas han tenido más posibilidades de integrarse al mercado laboral y a los distintos niveles educativos; sobre esto último, recordó que una máxima de la Organización de las Naciones Unidas, cuando empezó el impulso de las mujeres en el desarrollo, planteaba: “Si tú educas a una mujer, esa mujer tendrá pocos hijos; entonces, entre más educada una mujer, menor el número de hijos que va a tener”.

Abundó en que, por lo anterior, “un factor muy importante es un aumento en el nivel educativo, una entrada al mercado de trabajo de forma masiva, y otra cuestión también muy lógica tiene que ver con las crisis económicas o la crisis económica, donde para mantener una familia se necesitan dos salarios, por ejemplo, y esto hace que la mujer se plantee si va a poder atender más de dos hijos; entonces, esto también es algo que influye definitivamente en que las mujeres piensen en menos hijos, en tener menos hijos”.

Los censos de 2000, 2010 y 2020 reportaron que, en el país, el promedio de escolaridad de las mujeres de 15 años y más creció en cada estudio, pues pasó de 7.2 años en el primero, a 8.5 en el segundo y a 9.6 en el tercero. En la entidad queretana la tendencia fue similar, ya que en el censo del 2000 el promedio de escolaridad de las féminas fue de 7.2 años; en el estudio del 2010, subió a 8.7, y en el más reciente, el de 2020, alcanzó 10.3 años.

“La tasa de participación de las mujeres creció 3.4 puntos porcentuales de 2000 a 2010 y 15.7 puntos porcentuales en los últimos 10 años”, informó el INEGI sobre la participación económica de las mujeres de 12 años y más a nivel nacional. En cuanto a los resultados para el estado de Querétaro, el instituto agregó: “La tasa de participación de las mujeres creció 5.4 puntos porcentuales de 2000 a 2010 y 15.9 puntos porcentuales en los últimos 10 años”.

Fecundidad y cultura en zonas rurales y urbanas

Aunque, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, el promedio estatal de hijas e hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años es de 1.9, a nivel municipal los resultados fueron diferentes. De este modo, demarcaciones como Pinal de Amoles, Landa de Matamoros, Arroyo Seco, San Joaquín, Peñamiller y Amealco presentaron los promedios más altos, con 3.2, 2.9, 2.8, 2.8, 2.7 y 2.7, respectivamente.

En contraste, el mismo censo reveló que los municipios con los promedios de fecundidad más bajos fueron Corregidora, Querétaro, El Marqués, San Juan del Río y Tequisquiapan, con 1.6, 1.7, 1.8, 2.0 y 2.1, de manera correspondiente. Al respecto, Carmen Sulima García explicó que estas diferencias se deben a factores culturales entre las zonas rurales y urbanas.

“Esto queda también en una cuestión cultural en las zonas rurales, de esta tendencia a un número de hijos mayor, no aceptando mucho, quizá, a lo mejor, los anticonceptivos o este tipo de cosas, pero se reflejan, justamente, estos aspectos más tradicionales del control natal, pues se reflejan en las zonas rurales”, expuso.