“Traición a la patria”, palabras mediáticamente rentables

Más allá de si la Fiscalía General de la República se desistió o no de solicitar la detención del exsecretario de Hacienda Luis Videgaray Caso por “traición a la patria”, en relación con el caso Odebrecht, luego de que el juez le habría solicitado más información para sustentar el señalamiento; resulta interesante subrayar que particularmente este delito es un tema provechoso que no ha sido ajeno al discurso de Andrés Manuel López Obrador… aunque al ser cuestionado sobre el caso en particular haya tratado de deslindarse con el argumento de que “es un asunto de la fiscalía con el Poder Judicial” porque esta “es autónoma, es independiente”.

Él mismo reconoció, aquí en Querétaro en su rueda de prensa mañanera el pasado 19 de agosto, las veces que ha invocado la comisión de este ilícito: “Yo he denunciado durante muchos años, creo que tengo, yo creo que el récord de haber presentado más denuncias contra los expresidentes. Le presenté denuncia a Salinas de Gortari, a Zedillo, a Fox, a Calderón, a Peña Nieto, por traición a la patria. Hay constancia de que fui al Ministerio Público y presenté pruebas; pero se archivaron mis denuncias, ahí deben de estar”.

Y aunque ahora como Presidente de la República declare una y otra vez que no hay investigación del gobierno contra su antecesor y que “el pueblo” es el que debe decidir a través de la consulta si se debe o no juzgar a los exmandatarios, particularmente a Peña Nieto lo denunció ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR), según informó, el 5 de febrero de 2014… una fecha simbólica, sin lugar a dudas.

“Amigas, amigos, el maestro Bernardo Bátiz que nos representa legalmente ha hecho una extraordinaria exposición sobre los motivos en los que estamos presentando muchos ciudadanos mexicanos esta denuncia penal en contra de Enrique Peña Nieto por traición a la patria. Hay elementos, hay pruebas, él hizo mención a cómo Peña Nieto antes de asumir la Presidencia de la República, en su carácter de presidente electo, llevó a cabo negociaciones con funcionarios del gobierno de Estados Unidos para acordar, para pactar la entrega del petróleo a compañías petroleras extranjeras”, declaró el ahora Ejecutivo federal.

Y agregó: “Hay estas pruebas de cómo la reforma al artículo 25, al artículo 27 y al artículo 28 de la Constitución se pactó fuera de nuestro país, en Washington, en Londres, allá se llevó a cabo este acuerdo de traición a México y luego vinieron a implementarlo, utilizando los instrumentos de control, de manipulación que tiene esta mafia de poder, los que se hacen llamar representantes populares: diputados, senadores, que no son más que empleados del grupo de intereses creados de nuestro país”.

Para luego enaltecer “la buena decisión” que había tomado el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), al recurrir a esta denuncia; y finalmente hacer su labor de ideologización: “Vamos a revertir todas estas medidas antipopulares, entreguistas, ese es el objetivo de nuestro movimiento, ese es el objetivo de nuestro movimiento, ese es el objetivo de nuestra lucha (…) cuando triunfe nuestro movimiento vamos a cancelar, vamos a abolir la llamada reforma laboral, vamos también a hacer lo mismo por la llamada reforma educativa, se va a abolir, se va a cancelar, vamos a hacer lo mismo con la llamada reforma fiscal, no vamos a permitir que se siga exprimiendo al pueblo cobrando más impuestos, mientras prevalece, mientras impera la corrupción en el gobierno. Vamos desde luego también a abolir la llamada reforma energética y aquí aprovechamos para volver a recordarles a los dueños de Exxon, de Shell, de Chevron, que no van a hacer ningún negocio bueno en nuestro país, porque el petróleo no es del gobierno ni siquiera es del Estado, mucho menos de Peña Nieto, el petróleo es del pueblo y es de la nación”.

Así, el concepto de “traición a la patria” por parte de sus antecesores es lo que da vida a su movimiento, lo justifica y lo alimenta… y en realidad poco importa si las denuncias proceden o no, si están bien elementadas o no y si son contra los propios exmandatarios o sus secretarios… el solo pronunciar las cuatro palabras es mediáticamente rentable, genera popularidad e intención de voto.