Lo que en el fondo deseamos

“Solo quiero que me quieran” es el nombre de una película de Rainer Werner Fassbinder, en la que Peter, el personaje principal, se desvive por los demás sin pedir nada a cambio… con tal de que estos le demuestren su afecto. O, como se diría en mis tiempos, necesita su “champú de cariño”.
Lo anterior viene a colación porque ha llegado a mis manos la lista de “Los siete sutiles deseos inconscientes”, presentada por Tony Jeary en su libro “Cómo inspirar a una audiencia”. De acuerdo con sus planteamientos, si un comunicador toma en cuenta los deseos no confesados de su público, será más fácil que se los eche a la bolsa.
PERTENECER. Los seres humanos, afirma Jeary, queremos sentirnos parte de algo. Le puedes, por ejemplo, decir a un grupo de treintañeros: “ustedes los millennials son una generación única” y se sentirán tomados en cuenta.
William Schutz, autor de una teoría sobre relaciones interpersonales, afirma que el afecto es una de las necesidades básicas de los seres humanos, tal como lo pudimos constatar con el personaje de la cinta de Fassbinder. El afecto se manifiesta por medio del amor, la ternura, la confianza y el acompañamiento. En términos similares, la teoría de la motivación humana de Abraham Maslow identifica varios tipos de necesidades en las personas, desde las más básicas (evitar el dolor, comer) hasta las más avanzadas (autorrealización, alta estima). Dentro de dicho rango, se encuentra la necesidad de afiliación y afecto (asociación, participación, aceptación).
SER RESPETADO. Si sentimos que los demás nos dan nuestro lugar y nos muestran respeto, nos sentiremos validados. Cuando nos dirigimos a un adulto mayor como “don fulano” o “doña mengana”, lo hacemos en señal de consideración y respeto, pues es una manera de decirle que reconocemos lo mucho que él o ella vale.
SENTIRSE APRECIADO. El aprecio va de la mano del respeto, pues supone manifestarle a la otra persona el cariño mesurado que sentimos por ella, ya sea por su amistad o su cercanía. A manera de ilustración, cuando recibimos un regalo, nos sentimos apreciados y valorados por alguien que nos tiene en elevada estima.
SENTIDO DE CONEXIÓN. La conexión emocional que podemos experimentar hacia determinadas personas crea un lazo especial que nos une con ellas. Schutz le llama inclusión a este tipo de conexión, pues ser aceptado es una manera de reducir o eliminar nuestro aislamiento social. Se dice que somos seres gregarios, pues sentirnos parte de un grupo refuerza nuestro sentido de identidad.
SENTIR QUE LE AGRADAMOS A OTROS. Si otros nos hacen ver que, en vez de desagradarles, les gustamos, nos sentimos complacidos, ya que encontramos aceptación, en vez de rechazo, por parte de ellos.
SENTIRNOS SEGUROS. Maslow incluye la seguridad y la protección en su jerarquía de las necesidades humanas. Puede tratarse de una sensación de seguridad física, emocional o psicológica, pues sabernos a salvo del peligro nos genera una sensación de paz, tranquilidad y confianza.
SENTIR ENTUSIASMO. El séptimo de los deseos inconscientes, el entusiasmo, es resultado de los anteriores. Si nos sabemos queridos, apreciados, respetados y tomados en cuenta, nos llenaremos de júbilo y experimentaremos con mayor facilidad el entusiasmo de vivir.