Por COVID-19, pacientes con VIH-SIDA quedaron sin atención médica y medicamentos

La pandemia de COVID-19 ha dejado sin medicamentos y tratamientos a los pacientes con VIH-SIDA. Foto. Especial
La pandemia de COVID-19 ha dejado sin medicamentos y tratamientos a los pacientes con VIH-SIDA. Foto. Especial

En Querétaro, 10 personas con VIH-Sida dieron positivo a COVID-19

En el marco de la conemoración, este 1 de diciembre, del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, cabe subrayar que al menos 10 personas que forman parte del Centro de Orientación e Información de VIH/Sida (COIVHIS) dieron positivo a COVID-19 y pudieron restablecerse debido a que presentaron solo síntomas leves, aseguró el presidente de esa organización de la sociedad civil, Luis Felipe Zamudio Burgos.

Aunque dijo desconocer la cifra de muertes de personas con VIH-Sida que se contagiaron de coronavirus en Querétaro, afirmó que, de acuerdo con cifras del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el sida, a nivel nacional 800 personas infectadas han fallecido.

Reconoció que desde que inició la pandemia, el COVID-19 ha afectado a miles de personas en todo el mundo y los pacientes con VIH-Sida no son la excepción, porque las personas que no saben que tienen el virus son más propensas a contagiarse de COVID-19, debido a que no están en tratamiento antiviral.

Recordó que, de acuerdo con la estadística de la Secretaría de Salud el estado de Querétaro de 2019, en Querétaro hay alrededor de 2 mil 500 personas con VIH, por lo que a la fecha se estarían superando los más de 3 mil pacientes (600 son mujeres) que se atienden en la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Detalló que las situaciones sociales a las que se enfrentan los enfermos con VIH-Sida son diversas, pues durante la contingencia sanitaria al menos tres personas que se encontraban aisladas por dar positivo a COVID-19 fueron despedidas de sus centros de trabajo cuando regresaron a laborar.

“A nosotros se nos acercaron por lo menos tres personas, pero seguramente hubo otros casos similares y estos no fueron denunciados”.

También, dijo, los pacientes con VIH-Sida se enfrentaron durante tres meses al desabasto de retrovirales, siendo el Seguro Social donde más problemas se han registrado por esta situación.

“Al menos 30 pacientes del Seguro Social demandaron al IMSS por el desabasto de antirretroviral y el 11 de noviembre la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que la omisión de instituciones públicas de salud, de suministrar tratamiento antirretroviral sin interrupciones a pacientes con Virus de Inmunodeficiencia Humana-Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH/Sida), transgrede su derecho humano a la salud, en relación con la vida e integridad personal, por lo que tuvieron que dotarlos nuevamente de estos medicamentos.

“El desabasto de medicamento era un problema que venía arrastrando el IMSS en el último trimestre de 2019 y esto se agudizó aún más en el primer trimestre de este año y más cuando surge el coronavirus, así que no había retrovirales”.

Aclaró que cuando la contingencia sanitaria por el COVID-19 inició, no solo hubo desabasto de medicamentos, sino que también se suspendieron varios servicios para los pacientes con VIH-Sida.

“Se suspendió la vigilancia médica mediante estudios de laboratorio específicos que se le denominan carga viral y CD4, que son para monitorear los efectos negativos que hayan tenido las personas en su cuerpo por haber estado expuestos a tantos meses de desabasto y esto provocó efectos secundarios negativos dependiendo del organismo de cada persona, pero hasta la fecha no hay vigilancia de eso”.

Además, detalló que a la mayoría de los derechohabientes del IMSS se le cambió el esquema de tratamiento sin haberle hecho estudio, lo cual está contraindicado de acuerdo con las guías de manejo retroviral federal, las cuales son de cumplimiento obligatorio.

Afirmó que con las demandas interpuestas por parte de los afectados, se empezaron a generar políticas públicas en favor de las personas con VIH-SIDA para sancionar y corregirlas los procesos del desabasto antirretroviral.

Destacó que recientemente comenzó a funcionar, de nueva cuenta, el Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits) en Querétaro el cual también suspendió sus operaciones debido a la pandemia.

Finalmente, aseguró que hasta el momento han apoyado a 13 personas de reciente diagnóstico para que reciban atención médica para evitar que se contagien de COVID-19.

Descubre que tiene VIH durante estudios prenupciales

De los 3 mil pacientes de VIH-Sida que al día de hoy hay en Querétaro, al menos 600 son mujeres, lo que representa al 20 por ciento del total.

Alejandra es el nombre que le pondremos a la protagonista de esta historia, quien pidió el anonimato para evitar ser víctima de discriminación.

Alejandra narró que hace un año y medio, cuando tenía 29 años, decidió casarse con su actual pareja y, cuando se hicieron los exámenes prenupciales que les pidieron como requisito, ambos dieron positivo a VIH.

“Cuando nos dan el resultado y nos vuelven a hacer los exámenes, efectivamente ambos salimos positivos a VIH y al cuestionarnos de dónde pudimos adquirirlo, decidimos entrevistar a nuestras anteriores parejas, quienes resultaron negativas, así que descartamos el tema sexual”.

Recordó que tuvo un aborto y durante la atención le hicieron una transfusión de sangre, así que consideró que ahí fue donde adquirieron el VIH.

Con voz serena y tranquila, Alejandra narra que al principio fue muy difícil aceptar que tenía la enfermedad, sobre todo porque su hijo, quien actualmente tiene 12 años, creyó que iba a morirse.

“Al principio cuestioné a mi Dios y le dije ‘¿por qué yo?, ¿por qué me estás castigando de esta manera?’. Pero después entendí y dije: ‘por qué no’, y después de caer a fondo y estar inmersa durante seis meses en depresión, decidí levantarme”.

Reconoce que el proceso no ha sido fácil, pues al principio tenía que lidiar con los efectos secundarios del medicamento, que principalmente fueron irritabilidad e insomnio, pero al cambiar de tratamiento, las cosas poco a poco fueron mejorando.

Asegura que así como mucha gente los abrazó a ella y a su esposo, también hubo familia que los discriminó y amigos que se alejaron por temor a ser contagiados.

El camino para Alejandra no ha sido fácil, pero todos los días lucha por seguir, pues tiene un esposo que está a su lado y un adolescente con el que puede platicar sobre cualquier tema.

La joven de 30 años asegura que es feliz no solo porque sigue estudiando y por quienes están a su lado, sino porque puede dar testimonio de vida.

Por repunte de casos de COVID-19, Zacatecas regresa al semáforo rojo