Temor, miedo y ansiedad, entre los estragos del COVID-19

La mayoría de las personas responden emocionalmente con miedo, temor y ansiedad a la pandemia de COVID-19. Foto: Especial
La mayoría de las personas responden emocionalmente con miedo, temor y ansiedad a la pandemia de COVID-19. Foto: Especial

Pandemia de COVID-19 representa para las personas una amenaza y un peligro; por lo que los individuos responden emocionalmente con temor, miedo, negación y ansiedad

Juan Carlos García Ramos, presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro (Coepsique), reconoció que el COVID-19 trae secuelas neurológicas y psicológicas que podrían durar desde meses hasta un año.

“Todos los estragos que el coronavirus causa en la persona tienen afectaciones a largo plazo, como cuestiones pulmonares, dolor de cabeza, padecimiento gástrico, fallas en la atención y hasta en la motricidad, que requiere una reorientación física, pero que en la parte psiquiátrica habrá ocasiones en donde se le tenga que dar medicamentos a la persona para corregir o equilibrar estas alteraciones bioquímicas cerebrales en los neurotransmisores”.

Sin embargo, el coronavirus se acerca a la persona como una amenaza y como un peligro, por lo que esta va respondiendo emocionalmente con temor, miedo, evitación y ansiedad, lo que esto representa para la persona un efecto tramático.

“No traumático, porque no viene a romper ni a quebrar el equilibrio emocional de la persona, sino que es tramático, porque me refiero a que cambia la trama de la vida cotidiana de la persona, al tenerse que afrontar al padecimiento, la cuestión familiar, personal, económica y laboral, que genera toda una modificación en el estilo de vida de la persona”.

Destacó que en muchas personas que no tienen la capacidad o habilidad de afrontamiento o no tienen habilidades sociales, emocionales y cognitivas para enfrentarse a esto como otra situación adversa de la vida aparecerán trastornos con problemas psicológicos, lo que implicará un daño neurológico, aunque la opción de la persona es acudir a una meditación para sentirse mejor o alguna experiencia terapéutica o apoyo psicológico para recuperar esa confianza, esta seguridad y asertividad de la persona para desarrollar su vida cotidiana.

Afirmó que para los pacientes esta es una experiencia difícil y sui géneris, y, aunque muchos logran recuperarse, otras quedan marcadas y llegan a eliminar algunos hábitos negativos en su estilo de vida para protegerse más.

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