Derecho de familia

familia

Las películas sin pretensiones que me tocan el corazón son por mucho mis favoritas. Tendría que estar uno loco para no valorarlas. Por eso disfruto tantísimo el cine iraní o libanés, porque tienen muchos ejemplos de cinematografía contada con lo mínimo culminando en grandes historias. Nada de pretensiones tecnológicas innecesarias, que muchas veces lo único que logran es opacar el bellísimo lenguaje del cine. Pero acá no vengo a escribirles de cine iraní y tampoco de cine libanés, hoy quiero escribir acerca de la película argentina “Derecho de familia”, dirigida por Daniel Burman y disponible en Amazon Prime.

De forma breve puedo decirles que nuestro protagonista, Perelman hijo, narra la vida rutinaria de su padre y poco a poco se percata (pecado de tantos o quizá de tontos) de que todo aquello que a él no le parece correcto y que está marcando una línea entre los dos, lo está replicando de forma directa con el grandísimo Gastón, su hijo de cuatro años y nieto del inolvidable Perelman.

A través de una comedia ligera pero sólida, de esas que me hacen reír por la espontaneidad misma de un diálogo bien sustentado, “Derecho de familia” me obligó de forma sorpresiva e inesperada a identificarme con la relación que yo mismo tuve con mi padre. ¿Qué más podemos pedirle al cine si nos permite viajar al pasado e interiorizar? Para no hacerles el cuento largo y tampoco caer en el ‘spoiler’ que pueda bajarle el ‘rating’ a nuestro podcast y el interés a mi escrito, les cuento que la historia se sitúa en la zona de Buenos Aires, donde se mueven todos los trámites legales de una capital, y se desarrolla en época actual, así que si lo que  buscan son escenarios grandiosos y mágicos, lo más a lo que se puede aspirar es a una cafetería surreal en una estación de metro subterránea. No más que eso.

Me gustan los guiones que aún persiguen la transformación de sus personajes, esto sigue siendo muy común en el cine latinoamericano, pero se ha perdido con el paso de los años (hay excepciones, por supuesto) en el cine estadounidense. Entre los personajes conoceremos a Sandra, exestudiante de la escuela de abogacía, esposa de nuestro narrador, que se dedica a dar clases de pilates, tal pareciera que sin certificación alguna; también conoceremos a Norita, secretaria de Perelman padre y eje que con el paso de la historia cobra una fuerza importante; a Gastón, hijo de Sandra y de nuestro narrador, y si no me falla la memoria comparte apellido con el propio Daniel Burman, además, me resultó un carismático y gran actor de cortísima edad al que se le encontraron momentos muy afortunados para la película.

Hace varios años vi otra película del mismo director titulada “Un abrazo partido” y la recuerdo mucho porque fue de las primeras películas de la comunidad judía que vi en mi vida; “Derecho de familia” es bastante similar. No me arrepiento: saben contar grandes historias.

De más está decir que la película puede caer en momentos un tanto predecibles y les pido que no lleven lupa a la pantalla, no vaya a ser que salgan decepcionados, yo quede mal y luego pierda credibilidad en este brevísimo espacio. ¡Hasta pronto!

Escucha nuestro podcast los martes de cada quince días a través de Spotify Himalaya o Apple podcast.

Síganos en Instagram, Facebook y Twitter como @alertaspoilermx