De por sí no alcanza el dinero

Siendo presidente electo, Andrés Manuel López Obrador dijo que desaparecería todos los fideicomisos que operaba el gobierno federal porque había corrupción y solo se usaban para robar dinero.
No miente el presidente. Muchos fideicomisos han sido utilizados para desviar dinero y son omisos a la hora de transparentar e informar sobre el origen y destino de los recursos que operan.
Sin embargo, el presidente comete el error de siempre, que es generalizar.
En mayo pasado, la Junta de Gobierno del Mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas de la Secretaría de Gobernación hizo una serie de análisis sobre el riesgo que representaría desaparecer el fondo para la protección que opera como fideicomiso.
Este fondo de protección es precisamente donde se administran y ejercen los recursos federales para brindar medidas cautelares y apoyos en vivienda, alimentación y atención médica, legal y psicológica de las personas que se encuentran incorporadas al mecanismo federal.
Desaparecer este fideicomiso por supuesto que compromete la protección de las mil 304 personas que actualmente están dentro del mecanismo. De ellas, 418 son periodistas y 886, defensoras de derechos humanos.
El 8 de junio de este mismo año, representantes de la Junta de Gobierno y del Consejo Consultivo del Mecanismo acudieron a una sesión de parlamento abierto en la Cámara de Diputados de donde salieron felices, porque había compromiso del Congreso de “no tocar” el fideicomiso para la protección de periodistas y activistas.
Sin embargo, a finales de la semana pasada, una vez que han comenzado las discusiones en torno al presupuesto de egresos para 2021, la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados ha vuelto a decir que van a desaparecer todos los fideicomisos. Sí, TODOS los fideicomisos, incluyendo el fondo de protección del mecanismo.
El proyecto de presupuestos prevé 234.5 millones de pesos para la operación del mecanismo federal, lo que incluye salarios y el gasto operativo corriente para el funcionamiento de esta instancia. Esto significa que las medidas de protección están incluidas en ese presupuesto y que van al fideicomiso.
En 2012, cuando se creó el mecanismo, eran apenas unas cuantas personas beneficiarias con medidas cautelares; hoy son más de mil 300 y el gasto no aumenta al mismo ritmo.
Desaparecer el fideicomiso solo agravará las de por sí precarias condiciones en que viven quienes cuentan con protección federal.
Y esto abre la discusión a otro tema, que es el del modelo de protección que no es del todo eficiente, porque los mecanismos seguirán sumando personas beneficiarias y los recursos no aumentarán a la misma velocidad.
Por ejemplo: el mecanismo de protección integral de personas defensoras de derechos humanos y periodistas en la Ciudad de México cuenta con un presupuesto anual de apenas 15 millones de pesos, incluyendo salarios, gasto corriente y, claro, medidas de protección.
En diciembre de 2016, cuando fue legalmente instalado ese mecanismo, ya atendía a 40 personas. Hoy atiende a más de 200, con los mismos recursos.
Los modelos de atención de los mecanismos hacen que cada día haya menos recursos para una mayor cantidad de personas protegidas, cuando debería haber presupuesto también para establecer políticas y acciones de prevención al ejercicio profesional del periodismo y al derecho a defender derechos.

*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo hoy”, que se transmite los martes a las 13:00 horas, por Radio Educación.