Prevenir adicciones

Como parece ser ya una costumbre, Querétaro reinicia la aplicación de nuevas estrategias para combatir las adicciones. Y es que la incidencia del consumo de sustancias, legales e ilegales, va cada día en incremento por su facilidad de compra y su costo accesible. No solo es cada vez más frecuente leer sobre las actividades de tráfico de drogas en los medios de comunicación, también la aparición de trastornos mentales y neurológicos representa ya un factor de enfermedad y discapacidad en personas en etapa escolar y en ocupación laboral.
Desde hace décadas, en Querétaro como en otras entidades del país, se han implementado programas para la prevención, atención, tratamiento y rehabilitación de personas con adicciones en todas las edades. Escenarios como las escuelas, las familias, la comunidad y empresas han sido sujetos de intervención por especialistas en la materia, voluntarios con la vivencia del consumo y personal de las iglesias. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto énfasis en programas de acción mundial y lo más reciente es la Guía de Intervención mhGAP, elaborada en el año 2010, documento no especializado pero basado en evidencias científicas que puede ser aplicado con base a protocolos y tomar decisiones clínicas. Está enfocada a los trastornos mentales y neurológicos causados por el consumo de sustancias y actualmente circula la versión 2.0 que se aplica en el sector salud.
En México, el año pasado se instituyó el programa Estrategia Nacional de Prevención de Adicciones (ENPA), que tiene por lema “Juntos por la paz” y que está enfocado a evitar y reducir el consumo de sustancias psicoactivas, particularmente en el grupo más vulnerable de la población: niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, esta campaña, como las anteriores, no ha dado los resultados esperados y el crimen organizado, enfocado al tráfico de sustancias, ha ganado terreno a las autoridades policiacas, escolares, médicas y profesionales en salud mental.
¿Será que los impulsores de los programas de prevención y atención no están relacionados con la profesionalización de la salud mental y solo son planeadores de proyectos por justificación de salarios?
La educación para la prevención ha sido desestimada por los padres de familia y maestros en las escuelas; la atención a la salud cuenta con un reducido personal experto en la materia, quedando solo el voluntariado que “obliga” a los adictos a una rehabilitación, y las campañas masivas de información utilizan el amarillismo y la evidencia de los daños.
Por otra parte, las estadísticas no son muy claras y muchas veces magnifican el consumo en la población sin precisar los indicadores de daños, pero sí la aparente e imprecisa vinculación de los adictos a conductas suicidas o delictivas o causantes de accidentes de tránsito y muerte.
Sería prudente que las acciones de intervención para la prevención y atención de adicciones se realicen en el marco de investigaciones locales para así justificar no seguir los lineamientos de un programa nacional, pues se corre el riesgo de que no sean los expertos quienes intervengan. Tan simple como saber que el comercio de drogas en nuestra localidad está marcado por señales urbanas como “los tenis colgados en los alambres” o el “se renta casa” con datos especiales.
Sin la opinión y colaboración de los sectores institucionales y de la sociedad civil, las adicciones y el tráfico de drogas no cambiarán ni en este ni en el próximo sexenio.

* Presidente del Colegio Estatal de Psicólogos de Querétaro, AC y Psicólogo clínico adscrito al Hospital General del IMSS-Querétaro.