La nueva “cónsul de carrera”…

El nombramiento de la periodista Isabel Arvide como “cónsul titular de carrera” en Estambul (así enunció el cargo la Secretaría de Relaciones Exteriores [SRE], en el comunicado del 28 de julio), es polémico; no solo por su reclamo al presidente sobre la publicidad oficial en una de las mañaneras: “quien recibe la publicidad oficial es un semanario que se llama Proceso, que usted dijo que no se lee (…), pero vienen páginas y páginas de publicidad; y quienes tenemos un portal, estamos en redes sociales, estamos aquí desde la madrugada, no recibimos un centavo de publicidad (…) Porque además hasta certificado de virginidad (piden) para aspirar a tener publicidad”.

Resulta debatible, pues la señora obtuvo el cargo simplemente porque el mandatario así lo quiso; según declaró él mismo, el jueves pasado: “Es, la verdad, hacerle un reconocimiento a una persona que se ha dedicado más de 40 años al periodismo (…), no vive con lujos, vive al día (…) Se necesita experiencia, pero (…) está preparada, ha escrito libros”… lo que representa una muestra más del desprecio de López Obrador a los ordenamientos jurídicos, en este caso a la Ley del Servicio Exterior Mexicano y a su reglamento.

Y como no fue un nombramiento de embajador o cónsul general ─porque de hecho la Constitución no incluye el término “de carrera”─ la designación no pasa por el Senado… aunque el presidente se haya hecho bolas al responder a una reportera: “con todo respeto te pido que te informes. Nosotros no podríamos violar un procedimiento, no se trata de un cargo que legalmente deba desempeñar un diplomático de carrera. Hay dos representaciones: las que corresponden a diplomáticos de carrera, incluso que tienen que ser aprobados por el Senado; y hay otra representación que dependen del Ejecutivo y que no necesariamente se aprueban en el Senado. Entonces, no inventemos, primero tengamos todos los elementos”.

Pero, si ─como aseguró la SRE─ se trata de una designación como “cónsul titular de carrera”, entonces cabe preguntar si ella cumple lo señalado en el artículo 28 de la Ley del Servicio Exterior: “El ingreso como funcionario de carrera a la rama diplomático-consular se realizará por oposición, mediante concursos públicos anuales que serán organizados en etapas eliminatorias y deberán contemplar los siguientes exámenes y cursos: I. Examen de cultura general orientado a las relaciones internacionales; II. Examen de español; III. Exámenes para comprobar el dominio del idioma inglés y la capacidad para traducir alguno de los otros idiomas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas; IV. Elaboración de un ensayo sobre un tema de actualidad en política exterior; V. Entrevistas; VI. Exámenes médicos y psicológicos; VII. Cursos especializados en el Instituto Matías Romero, cuya duración no excederá de seis meses, y VIII. Un periodo de experiencia práctica en la Secretaría cuya duración no excederá de seis meses”.

… Y con el artículo 32, que establece entre otros requisitos: el no tener antecedentes de sanciones administrativas o no haber sido condenado penalmente; ser apto para el desempeño de las funciones del Servicio Exterior; tener por lo menos el grado académico de licenciatura por una universidad o institución de enseñanza superior mexicana o extranjera; y tomar los cursos de los programas de capacitación que, en materia diplomática y consular imparte, el Instituto Matías Romero (creado ex profeso para formar y capacitar a los diplomáticos mexicanos y entre cuyas funciones está el coordinar los procesos de evaluación académica en los concursos de ingreso y ascenso del Servicio Exterior Mexicano).

¿Cumple con los principios de disciplina, legalidad, objetividad, profesionalismo, honradez, lealtad, imparcialidad, integridad, rendición de cuentas, eficacia y eficiencia que debe regir al Servicio Exterior, con base en la Ley General de Responsabilidades Administrativas?

Y no; la intención no es desacreditar su labor periodística, sino analizar si se trata de una persona habilitada para ser cónsul; porque de ser así, entonces en la 4T estarían dando muestra de que ─como pregonan─ no son iguales a los anteriores…